¿Recuerdas a Sophie? Ella no se salvó. Pero tú sí.
Fuiste más fuerte que el Destino. Te levantaste con la fuerza del Sol al alba. Poco a poco, despacio y sin prisas. Sin demasiados resquicios para iluminar, pero asegurando cada paso nuevo por dar.
La seguridad ha de convertirse en tu nueva meta. Pero siempre hay espacio para el riesgo, y lo sabes.
Siempre habrá una mano amiga que te recoja al caer. Porque sola no te dejaré. Lo sé, y lo sabes. Eso me basta.
No soy de los que se paran y miran atrás. Siempre tiraré adelante, y todos mis problemas vinieron siempre propiciados por tener memoria. Por ello, porque sé que todo es fútil y abstracto, te entrego un cheque en blanco. Rellénalo con el precio a convenir. Yo sólo pagaré las cuentas. Pero, siempre, mirando hacia el futuro.
No me interesa quien no te supo querer. Y lo sabes, y lo sé.
El resto es sólo vacío. El resto es sólo humo que se eleva hacia el cielo y se desvanece. Deja que sean otras cosas las que nos preocupen. Deja que la lluvia de estos días se lleve toda la mierda que pueda haber habido encenagando el suelo. Limpia los últimos resquicios y abre las ventanas. Vuelve a dar la bienvenida al Sol. Ése que es como tú.
Grita.
Y sal a la calle a encontrarte conmigo. A mostrarnos a cuerpo, que ya es hora.
Fuiste más fuerte que el Destino. Te levantaste con la fuerza del Sol al alba. Poco a poco, despacio y sin prisas. Sin demasiados resquicios para iluminar, pero asegurando cada paso nuevo por dar.
La seguridad ha de convertirse en tu nueva meta. Pero siempre hay espacio para el riesgo, y lo sabes.
Siempre habrá una mano amiga que te recoja al caer. Porque sola no te dejaré. Lo sé, y lo sabes. Eso me basta.
No soy de los que se paran y miran atrás. Siempre tiraré adelante, y todos mis problemas vinieron siempre propiciados por tener memoria. Por ello, porque sé que todo es fútil y abstracto, te entrego un cheque en blanco. Rellénalo con el precio a convenir. Yo sólo pagaré las cuentas. Pero, siempre, mirando hacia el futuro.
No me interesa quien no te supo querer. Y lo sabes, y lo sé.
El resto es sólo vacío. El resto es sólo humo que se eleva hacia el cielo y se desvanece. Deja que sean otras cosas las que nos preocupen. Deja que la lluvia de estos días se lleve toda la mierda que pueda haber habido encenagando el suelo. Limpia los últimos resquicios y abre las ventanas. Vuelve a dar la bienvenida al Sol. Ése que es como tú.
Grita.
Y sal a la calle a encontrarte conmigo. A mostrarnos a cuerpo, que ya es hora.
1 comentario:
Toma puntillazo del final.
Luego hablamos. Un beso.
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