Vuelvo a perder el sonido de tus pasos tras el cristal de la moderación. Vuelvo a sentir la inmensa angustia de la noche perpetua. Oigo ladrar los perros. Yo solo frente al huracán rugiente.
Eternos bosques de piedra que caminaré yo solo. Enormes regueros de lodo serán mi casa durante los próximos meses. Ellos me recordarán el polvo del que vengo y el polvo al que volveré.
Serán los próximos meses un cenagal de odio y luciérnagas. Volverán las mariposas negras a danzar su eterno baile de máscaras nocturnas. Volverán los vómitos hasta altas horas de la madrugada y la sangre a restallar mezclada con el sudor y las lágrimas entre las pocas sábanas que el calor permita.
Volverá el Terror. El inmenso Terror. El horror vacui nebuloso y frío. Volverá la incertidumbre y el eterno baile de sombras. Sabré que es necesario sangrar y agarraré fuerte esa rosa. Volveré a cortar mis venas una y otra noche hasta que el calor se acabe. Volveré a revolverme sobre la sangre seca y se secarán mis párpados arrancando la película transparente que protege mis ojos, y será como si mis párpados fueran cuchillas al cerrarse sobre mis globos oculares.
Serán los días largos como años y las noches tediosas como una condena. Serán la sombra y la oscuridad mis eternas damas de compañía. Volverá el éter a recordarme que el sueño sólo se consigue atiborrado a drogas.
Y volverán las malditas pastillas, día tras día, a seguir quimicalizando mi vida. Seguirán recordándome que no hay nada que funcione bien en mi maldita cabeza, y que mi cerebro se está secando a fuerza de usarlo.
Volverá cada día tu recuerdo a recordarme y a maldecirme. Porque he luchado contra el Mundo. Y he perdido.
Ya que he pecado, perdonadme la gracia.
O al menos, devolvédmela.
Eternos bosques de piedra que caminaré yo solo. Enormes regueros de lodo serán mi casa durante los próximos meses. Ellos me recordarán el polvo del que vengo y el polvo al que volveré.
Serán los próximos meses un cenagal de odio y luciérnagas. Volverán las mariposas negras a danzar su eterno baile de máscaras nocturnas. Volverán los vómitos hasta altas horas de la madrugada y la sangre a restallar mezclada con el sudor y las lágrimas entre las pocas sábanas que el calor permita.
Volverá el Terror. El inmenso Terror. El horror vacui nebuloso y frío. Volverá la incertidumbre y el eterno baile de sombras. Sabré que es necesario sangrar y agarraré fuerte esa rosa. Volveré a cortar mis venas una y otra noche hasta que el calor se acabe. Volveré a revolverme sobre la sangre seca y se secarán mis párpados arrancando la película transparente que protege mis ojos, y será como si mis párpados fueran cuchillas al cerrarse sobre mis globos oculares.
Serán los días largos como años y las noches tediosas como una condena. Serán la sombra y la oscuridad mis eternas damas de compañía. Volverá el éter a recordarme que el sueño sólo se consigue atiborrado a drogas.
Y volverán las malditas pastillas, día tras día, a seguir quimicalizando mi vida. Seguirán recordándome que no hay nada que funcione bien en mi maldita cabeza, y que mi cerebro se está secando a fuerza de usarlo.
Volverá cada día tu recuerdo a recordarme y a maldecirme. Porque he luchado contra el Mundo. Y he perdido.
Ya que he pecado, perdonadme la gracia.
O al menos, devolvédmela.
2 comentarios:
Pero un día, cuando menos te lo esperes, el aire fresco volverá a entrar por tu ventana y ayudará a cerrar las heridas. Y será entonces cuando los días vuelvan a ser del todo luminosos aquí.
Pero esta vez no es igual me tienes a mi "quejica".
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