23 junio 2007

Faktum

Nunca he conocido la felicidad.
Nunca me he sentido completamente lleno. He conocido la risa, la ilusión y la despreocupación. Pero jamás he sentido un momento pleno. Mi mente siempre ha recordado espacios vacíos en mi interior o cosas que faltaban en mi exterior. Siempre he sufrido, en los buenos momentos, de esa eterna sensación de spleen, o esa eterna saudade. Mi vida es como un barco que se ahogara en el agua. Mi vida deja de tener sentido en el momento en que es pensada.
El eterno paso de las horas, en la soledad más yerma de mi cuarto. Te espero inútilmente, porque sé que no me está permitido encontrarte. Y sé, que siempre habrá algo que termine separándome de ti. Pero siempre consigo hacerme ilusiones. Sin embargo, no eres tú. Soy yo. Es mi maldita vida la que se encarga de romper todos los hechizos. Es mi eterna suerte, mi destino, mi faktum. Nunca he sido feliz. Y, nunca lo seré. Mi hecho es lo que me determina. No soy esclavo de mis actos. Soy esclavo de lo que está por venir. Por mucho que me revuelva, siempre terminará arruinándome.
Nunca me doblego, aunque en el fondo sé que es inútil luchar. Siempre, el destino terminará por encontrarme. Mi destino es no ser feliz. Mi destino está escrito a fuego en mi interior. Mi destino es el eterno desgarro de mis entrañas cuando las heridas comienzan a curarse. Nunca he sido feliz. Nunca lo seré.
Las palabras siguen saliendo. Mi mente funciona a plena ebullición, pero está cansada de buscar eternamente una salida a una interrogación sin interrogante. Es como un problema de álgebra cuya solución es la indeterminación. Mi vida es una eterna división por cero.
Mi vida. "Mi vida es como si me golpearan con ella."

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hace no mucho me hubiese puesto a llorar al sentirme tan identificada con afirmaciones tan fuertes como las que tu haces aquí. Aunque seguro que lo cierto es que, en tu interior, hay una lucecilla que tampoco termina de dejarte creer del todo que tu destino es no ser feliz. A lo mejor es que la felicidad no es otra cosa que esa luz diminuta, porque existe y, por lo tanto, porque TÚ existes...

Has leído algo de Osho? Se le va un poco la pinza pero merece la pena enfrentarse a su punto de vista sobre la felicidad y demás.

A. Gabriela