10 junio 2007

El octavo Lamed Wufnik

Hay una antigua leyenda hebráica que habla de los Lamed Wufniks. Siete hombres buenos puestos por Dios en la Tierra, a petición de los ángeles, para que sirvan de contrapunto a la maldad congénita de los hombres y, así, Dios, pueda deleitarse en la contemplación de sus buenas acciones y evitar la destrucción del Mundo. Estos hombres buenos no son conscientes de su condición de tales, ni se conocen entre ellos. Dice la leyenda que si un humano normal encuentra un Lamed Wufnik, lo descubre y se lo hace saber, el Lamed Wufnik muere al instante, reencarnándose su alma en la de otra persona para seguir con el ciclo por toda la eternidad.
Lo que la leyenda no cuenta es que no son siete, sino ocho. El octavo Lamed Wufnik se formó con las lágrimas que Dios derramó al ver la existencia de los hombres buenos. Cuando el último Lamed Wufnik fue formado, Dios se asombró y decidió poner un reto a su creación "espontánea". El octavo Lamed Wufnik viviría relativamente consciente de su condición, pero sólo podría ser un hombre bueno ante el estímulo del amor. Mientras no tuviera amor de otro ser humano, sería un hombre normal, incluso peor que los demás.
Por ello, el octavo Lamed Wufnik buscaba el amor por encima de todas las cosas. Para conseguir transformarse en un hombre bueno y poder evitar la destrucción del Mundo. Sin embargo, había otra condición; el Lamed Wufnik sólo tenía diez oportunidades para ser amado. Diez rupturas del corazón y el Lamed Wufnik desaparecería para siempre, él no tendría reencarnación.
El octavo de estos hombres buenos había pasado por nueve rupturas de corazón cuando conoció a otra persona a quien amar. El Lamed Wufnik sabía que había de elegir bien. Esa era su última oportunidad.
Encontró quien le amara. Encontró el amor, y empezó a ser un hombre bueno. La creación se regocijaba entera. Dios estaba contento.
Sin embargo, quiso el Demonio ver lo que acontecía en el mundo. Y, entonces, decidió pervertir al octavo Lamed Wufnik. Con mucha astucia, consiguió robar una de las lágrimas de alegría de Dios, y la pervirtió hasta convertirla en una minúscula gota de veneno, negro y ponzoñoso.
Esa minúscula gota de veneno fue vertida en uno de los ojos del Lamed Wufnik, en un día de lluvia mientras éste miraba al cielo.
En aquel momento, el Lamed Wufnik fue convirtiéndose en la antítesis de lo que era. Retorcido y malo, se divirtió haciendo sufrir una y mil veces a la persona a la que amaba. El problema era que el cuerpo del Lamed Wufnik hacía el mal, pero su alma sabía que pasaba algo, y eso hacía que el corazón del Lamed Wufnik se fuera rompiendo un poco cada vez. El Lamed Wufnik estaba asustado, pero nada podía hacer contra el veneno.
Como todo en el mundo, el amor acabó por estallar. Y un día, rápido y hermoso como había venido, se fue. El Demonio, satisfecho con su plan, decidió eliminar la gota de veneno del interior del Lamed Wufnik, para regocijarse con el último dolor del Lamed Wufnik.
Nuestro protagonista sabía que su fin estaba cerca. Eran diez rupturas del corazón. Antes de morir, sólo acertó a pedir perdón a la persona a la que amaba, mientras susurraba te quiero, entre lágrimas de dolor y explicaba todo. Pero la Muerte estaba rauda, y no le dejó acabar.
Sin embargo, Dios, conociendo el interior de su alma, supo lo que había ocurrido. Y decidió no acabar con el Mundo. Decidió dejarlo como está y dejarnos esta historia para aquellos que todavía creen que es el Amor el que mueve el mundo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

esta apunto de cumplirse esa historia

Anónimo dijo...

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Grupo Fantástico de Montevideo dijo...

Según la recopilación que realizó Jorge Luis Borges en: "El libro de los seres imaginarios", los Lamed Wufniks son en realidad 36 hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante dios.???

Mónica Marchesky

Karin Karuna dijo...

Me toco el alma esta historia...

Abiguai dijo...

Yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
las cabezas de los hombres
son como sucios pozos negros
yo soy un maed wufnik
sin mí el universo es nada
dios llora en mis hombros
el dolor del universo, las flechas
que le clavan los hombres
yo soy un lamed wufnik
sin mí el universo es nada
le conté un día a un árabe
oscuro, mientras dormía
esta historia de mi vida
y dijo "Tú eres un lamed wufnik"
sin ti Dios es pura nada
* y añadió, "y entre los árabes, un kutb"