11 noviembre 2009

Alcaudón

Elevación, levitación. Parálisis del tiempo, que se antoja más relativo que nunca. Un instante de crudeza antes de la conclusión necesaria e inevitable: La rama más baja se inserta en mi carne a través de mi espalda. Se abre camino poco a poco a través de las ramificaciones nerviosas de mi interior. El dolor es indescriptible, taladra carne, órganos y hueso. Siento y oigo el chasquido de lo vivo que va quebrándose poco a poco ante la invasión de un cuerpo externo. Miro hacia abajo y lo veo, la parte más saliente comienza a aparecer por delante de mi pecho, ha quebrado el esternón y busca la luz entre espasmos de dolor y cúmulos de masa sanguinolenta de procedencia inclasificable. Parte de mis entrañas yacen desparramadas alrededor de la rama que sobresale cada vez más mientras mis ojos se llenan de lágrimas huecas de dolor y desesperación. El vello de mi nuca se eriza hacia lo alto propiciado por el cúmulo de sensaciones indescriptibles que asolan mi cerebro, que está sobrecargado con tanta información nerviosa.
El tiempo, más relativo que nunca, ha dejado de pararse. Ahora fluye y con él, el inmenso dolor horrible y no atenuado por nada que amenaza con abarcar todo mi cuerpo. Mi boca se abre y grita, y es en ese momento, mientras el sonido sale ronco y fuerte del adentro, cuando soy consciente y me percato de que hasta entonces había estado callado, sobrepasado y centrado sólo en sentir, hasta que no pude más y estallé con la rabia y la impotencia de saberme en el lugar en que me encuentro:
El árbol de espinas.
Víctima del Alcaudón.
Sólo una ofrenda más en un altar consagrado a la lucha incesante de dos dioses. La eternidad sintiente me espera, pues no existirá la muerte mientras permanezca crucificado sobre una de las múltiples ramas del árbol. Como yo, hay miles de almas. Oíd los gritos.

10 noviembre 2009

No existe título para el fin de los días

El Dolor, sólo el dolor me obliga a resucitar esto.
Lo mandaremos todo a tomar por culo, con el ansia de que el fuego me libere y salga de dentro lo que nunca debió ser revelado.
He vuelto.
Se acabó la espera.
Hoy es el primer día del infierno terrenal.
A partir de ahora, que el humo me contraiga.

17 marzo 2008

De los sabios famosos

No me apetecía comentar nada, sólo transcribir uno de los capítulos más grandiosos de Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche. He encontrado la traducción por Internet, así que no garantizo que sea cien por cien correcta, aunque le echaré un ojo y veré qué puedo apañar.

De los sabios famosos

Al pueblo habéis servido, y a la superstición del pueblo, todos vosotros, sabios famosos! - ¡y no a la verdad! Y precisamente por esto se os tributaba veneración.

Y también por esto se soportaba vuestra incredulidad, ya que ésta era un ardid y un camino indirecto para llegar al pueblo. Así deja el señor plena libertad a sus esclavos y se divierte además con la petulancia de éstos.

Mas quien al pueblo le resulta odioso, como se lo resulta un lobo a los perros: ése es el espíritu libre, el enemigo de las cadenas, el que no adora, el que habita en los bosques.

Arrojarlo de su cobijo - eso es lo que ha significado siempre para el pueblo el «sentido de lo justo»: contra él continúa azuzando a sus perros de más afilados dientes.

«Pues la verdad está aquí: ¡ya que aquí está el pueblo! ¡Ay, ay de los que buscan!» - así se viene diciendo desde siempre.

A vuestro pueblo queríais darle razón en su veneración: ¡a eso lo llamasteis «voluntad de verdad» vosotros, sabios famosos! Y vuestro corazón se decía siempre a sí mismo: «del pueblo he venido: de allí me ha venido también la voz de Dios».

Duros de cerviz y prudentes, como el asno, habéis sido siempre vosotros en cuanto abogados del pueblo.

Y más de un poderoso que quería marchar bien con el pueblo enganchó delante de sus corceles - un asnillo, un sabio famoso.

¡Y ahora yo quisiera, sabios famosos, que por fin arrojaseis totalmente de vosotros la piel de león!

¡La piel del animal de presa, de manchas multicolores, y las melenas del que investiga, busca, conquista!

¡Ay, para que yo aprendiera a creer en vuestra «veracidad» tendríais primero que hacer pedazos vuestra voluntad veneradora!

Veraz - así llamo yo a quien se marcha a desiertos sin dioses y ha hecho pedazos su corazón venerador.

En medio de la arena amarilla, y quemado por el sol, ciertamente mira a hurtadillas, sediento, hacia los oasis abundantes en fuentes, en donde seres vivos reposan bajo oscuros árboles.

Pero su sed no le persuade a hacerse igual a aquellos comodones: pues donde hay oasis, allí hay también imágenes de ídolos.

Hambrienta, violenta, solitaria, sin dios: así es como se quiere a sí misma la voluntad leonina.

Emancipada de la felicidad de los siervos, redimida de dioses y adoraciones, impávida y pavorosa, grande y solitaria: así es la voluntad del veraz.

En el desierto han habitado desde siempre los veraces, los espíritus libres, como señores del desierto; pero en las ciudades habitan los bien alimentados y famosos sabios, - los animales de tiro.

Siempre, en efecto, tiran ellos, como asnos, - ¡del carro del pueblo!

No es que yo me enfade por esto con ellos: mas para mí siguen siendo servidores, y uncidos, aunque brillen con arreos de oro.

Y a menudo han sido servidores buenos y dignos de alabanza. Pues así habla la virtud: «¡Si tienes que ser servidor, busca a aquel a quien más aprovechen tus servicios!

El espíritu y la virtud de tu señor deben crecer por el hecho de ser tú su servidor: ¡así creces tú mismo junto con el espíritu y con la virtud de aquél!»

Y en verdad, ¡vosotros sabios famosos, vosotros servidores del pueblo! Vosotros mismos habéis crecido junto con el espíritu y con la virtud del pueblo - ¡y el pueblo mediante vosotros! ¡En vuestro honor digo yo esto!

Mas pueblo seguís siendo vosotros para mí, incluso en vuestras virtudes, pueblo de ojos miopes, - ¡pueblo que no sabe qué es espíritu!

Espíritu es la vida que se saja a sí misma en vivo: con el propio tormento aumenta su propio saber - ¿sabíais ya esto?

Y la felicidad del espíritu es ésta: ser ungido y ser consagrado con lágrimas para víctima del sacrificio - ¿sabíais ya esto? Y la ceguera del ciego y su buscar y tantear deben seguir dando testimonio del poder del sol al que miró - ¿sabíais ya esto?

¡Y el hombre que conoce debe aprender a edificar con montañas! Es poco que el espíritu traslade montañas- ¿sabíais ya esto?

Vosotros conocéis sólo chispas del espíritu: ¡pero no veis el yunque que él es, ni la crueldad de su martillo!

¡En verdad, no conocéis el orgullo del espíritu! ¡Pero aún menos soportaríais la modestia del espíritu, si alguna vez ella quisiera hablar!

Y nunca todavía os ha sido lícito arrojar vuestro espíritu a una fosa de nieve; ¡no sois bastante ardientes para ello! Por esto tampoco conocéis los éxtasis de su frialdad.

Para mí vosotros os tomáis en todo demasiadas confianzas con el espíritu; y de la sabiduría hacéis con frecuencia un asilo y un hospital para malos poetas.

No sois águilas: por ello no habéis experimentado tampoco la felicidad que hay en el terror del espíritu. Y quien no es pájaro no debe hacer su nido sobre abismos.

Me resultáis tibios: pero fría es la corriente de todo conocimiento profundo. Gélidos son los pozos más íntimos del espíritu: un alivio para manos y trabajadores ardientes.

Respetables estáis ahí para mí, y tiesos, y con la espalda derecha, ¡vosotros, sabios famosos! - a vosotros no os empujan un viento y una voluntad poderosos.

¿No habéis visto jamás una vela caminar sobre el mar, redondeada e hinchada y temblorosa por el ímpetu del viento? Igual que la vela, temblorosa por el ímpetu del espíritu, camina mi sabiduría sobre el mar - ¡mi sabiduría salvaje!

Pero vosotros servidores del pueblo, vosotros sabios famosos, - ¡cómo podríais vosotros marchar junto a mí! -

14 marzo 2008

¡¡¡BASTA!!!


Ya nos da igual. Y aunque los periódicos y los informativos televisivos de medio mundo lo saquen en portada, dará igual. Porque China es ya el gran amigo capitalista con un régimen comunista que es capaz de metamorfosearse en lo que los grandes intereses quieran, y con libre mercado, apertura a los grandes capitales y un mercado interior enteramente por explotar de más de mil millones de consumidores potenciales, lo que ocurra en el Tíbet, nos la suda. Porque nos la sudó hace más de dos décadas, y nos la seguirá sudando.
Porque los Nadies no valen nada.

28 febrero 2008

Cuando el préstamo se mezcla con la intertextualidad

El parecido es innegable y la filiación, indudable. ¿Intertextualidad, préstamo o copia descarada? Es que de repente me saltó en una clase y me acordé. El primer poema (el "original") creo que no necesita presentación. El segundo es de Vladimir Holan, poeta checo si mal no recuerdo.

A une passante



La rue assourdissante autour de moi hurlait.
Longue, mince, en grand deuil, douleur majestueuse,
Une femme passa, d'une main fastueuse
Soulevant, balançant le feston et l'ourlet;

Agile et noble, avec sa jambe de statue.
Moi, je buvais, crispé comme un extravagant,
Dans son oeil, ciel livide où germe l'ouragan,
La douceur qui fascine et le plaisir qui tue.

Un éclair... puis la nuit! - Fugitive beauté
Dont le regard m'a fait soudainement renaître,
Ne te verrai-je plus que dans l'éternité?

Ailleurs, bien loin d'ici! trop tard! jamais peut-être!
Car j'ignore où tu fuis, tu ne sais où je vais,
O toi que j'eusse aimée, ô toi qui le savais!
(Charles Baudelaire)


A una que pasa

La calle tumultuosa en torno resonaba.
Alta fina, enlutada, dolor majestuoso,
pasó una dama con un gesto fastuoso
recogiendo el volante que en la falda le temblaba.

Ágil y noble asoma la pierna estatuaria.
Yo bebía, clavando mis pupilas sangrientas
en las suyas, cielo hondo con germen de tormentas,
la dulzura que exalta, la muerte voluntaria.

Un relámpago..., luego la noche.
Di, beldad
que huyes, ¿a qué sacarme del sopor en que estoy?
No te volveré a ver hasta la eternidad:

lejos, tarde, tal vez nunca, en todos mis días:
yo ignoro adónde vas, tú ignoras adónde voy,
pero te hubiese amado, pero tú lo sabías...
(Versión de Eduardo Marquina)

A una transeúnte

Aullaba en torno mío la calle. Alta, delgada,
de riguroso luto y dolor soberano,
una mujer pasó, con mano fastuosa
levantando el festón y el dobladillo al vuelo;

ágil y tan noble, con su pierna de estatua.
Yo bebía, cripado como un loco, en sus ojos,
cielo lívido donde el huracán germina,
la dulzura que hechiza y el placer que da muerte.

¡Un relámpago!... ¡Luego la noche! -Fugitiva
beldad cuya mirada renacer me hizo al punto,
¿sólo en la eternidad podré verte de nuevo?

¡En otro sitio, lejos, muy tarde, acaso nunca!
Pues no sé a dónde huyes, ni sabes dónde voy,
¡Tú, a quien yo hubiese amado! ¡Sí, tú, que lo supiste!
(Versión de Alain Verjat y Luis Martínez de Merlo)




Encuentro en el ascensor

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,
comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera vuelto hacia mí
sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.


(Vladimir Holan)Versión de Clara Janés

02 febrero 2008

Te echaremos de menos, Pablo

Sólo tengo la palabra, el logos, la concrección perenne del pensamiento. Pero, sin embargo, no me basta para expresar el vacío y cuando no sale nada es mejor el silencio.

Cuando venga por Ti, le pediré que espere
Y besaré tu mano sobre el cielo más limpio.


Y en aquella mi casa de piedra y de monte
Me acostaré pensando qué podría haber sido,
El tiempo cortante como nunca en la vida.


Al abrigo del frío le pediré que espere
Mientras sople en mi cara le pediré dos cosas,
Un minuto de espera para permanecer juntos
Y una brizna de hierba que descanse en tu pelo.


Pero no habrá palabras para calmar el llanto
Y a la luna de enero le pediré que vuelva
Porque no ver tu rostro en esta noche oscura
Se me hace difícil aun a pesar de todo.


No pediré explicaciones.


No me importa qué venga o qué días nos traigan.
Me quedo aquí, me paro.
Hoy es día de lluvia
Y las lágrimas brotan de mis ojos de cera
Aun a pesar de todo pensaré en tu recuerdo
Y la luna, esta noche, dirá que no te has ido.


30 diciembre 2007

Noctámbulos

¿Y a la noche vamos a pedirles nosotros que nos deje dormir? Es en la falta de oscuridad cuando ocurren las cosas que nos preocupan, que nos aterran, pero también nos fascinan. Es el frío entrando por los recovecos de las casas y la niebla subiendo de la tierra aparentemente seca.
Pero somos nosotros los que abrimos los ojos cuando la luz se va. Cuando nadie queda en las calles para contemplarnos, allá estamos nosotros mirando a través de nuestras ventanas. Cuántas veces no me habré sorprendido mirando las luces filtradas a través de las ventanas de las casas a altas horas de la madrugada, y me habré encontrado pensando por qué se mantenían despiertos tan tarde.
¿Por qué? A veces, pongo a la noche en duda...

20 noviembre 2007

Tortura

Se acerca lentamente.
Nos sentimos demasiado sucios como para mojarnos siquiera en el agua de los gansos. Me siento como el cuclillo en el nido ajeno. Porque soy como un parásito que roba toda la comida y toda la luz a su alrededor. Soy como la oscuridad y traigo el miedo a todos los lugares por donde piso.
La vida se convierte en una tortura y levantarse cada día sigue siendo el suplicio. El día 25 y la ausencia de química cada día está más cerca.
Sé que no puedo superarlo. Sé cada día más cuál es mi destino. Sé cuál es mi futuro.
Negro como la noche.

17 noviembre 2007

No se puede dar esto a la gente en una clase un viernes a las siete y media de la tarde, porque luego pasa lo que pasa, que te tiras todo el fin de semana en casa, meditando. Puñetero Borges, qué noqueado me ha dejado.

Y uno aprende

Después de un tiempo
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener la mano y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a entender...
que los besos no son contratos,
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende
a construir todos sus caminos en el hoy
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros
tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo, uno aprende
que si es demasiado
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende
que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale
y uno aprende y aprende...
y con cada adiós uno aprende.
(Jorge Luis Borges)

13 noviembre 2007

El insomnio que precede al sueño

En los grandes jardines de la escarcha habitaba el olvido. Eran nuestros nombres escritos en la gran pizarra de la Muerte, que blandía la eterna guadaña sobre el último halo de luna. Nuestras sombras se agitaron confusas entre tanta sangre.
Caía el semen despacio entre las sábanas y nuestras almohadas sabían a hiel, olían a sudor. Tan sólo fue; tan sólo es. Nos arrastramos despacio entre un sucio mar de olas gigantescas con sabor a éter y tacto sucio. Los huecos del colchón se rellenaron con tremenda suciedad salida de nuestras más oscuras entrañas.
Los cigarros saltaron de sus cajetillas y se lanzaron hacia el mechero. En comunión con él, decidieron violarlo. El mechero, en un estertor orgásmico y último, reventó en llamaradas color azul violáceo y los cigarros se prendieron. Salieron más cigarros de las cajetillas intentando apagar a sus hermanos incandescentes. Se tumbaban sobre ellos para apagar el fuego. Pero el papel de fósforo que los recubría hacia que se avivaran las llamas, y a cada intento por apagar la brasa que consumía a sus hermanos, más y más cigarros se consumían entre el sonido del fósforo desgarrando el papel y las hebras que les servían de entrañas. Pronto, sólo quedaron cenizas sobre la mesa de la cocina, como un mal recuerdo cubierto de humo. El sueño de los cigarros que violaron al mechero quedó suspendido sobre el oxígeno sobrante de la cocina, hasta que alguien decidió ventilar y esta historia se perdió entre los ladrillos del patio interior de mi casa.
Esta es mi mente. Este soy yo. Me estoy volviendo loco en pequeñas dosis. Las pastillas ya no me sirven y los gritos no se escuchan.
En el fondo del espejo, mi reflejo me recuerda que ya no puedo dormir.

06 noviembre 2007

Mañana

Vuelvo a casa. Vuelvo a casa por el maldito coche, pero vuelvo a casa. Y vuelvo a casa solo.
Necesito reencontrarme con las calles en las que crecí bajo el silencio de mi mente. Necesito volver a sentir el frío en la cara y el olor a leña de las estufas que se resisten a la globalización en mi nariz.
Odio el lugar en el que nací, y a la vez lo amo. Como todos los buenos amantes, existe esa justa proporción y esa fina línea que separa los sentimientos más hermosos de los más desagradables.
Vuelvo a confundirme entre sus gentes y sus noches y me siento de aquí y de allí. Me siento hombre, pero a la vez animal y me dan ganas de perderme en el monte y tumbarme sobre la hierba a pastar durante toda la noche contemplando las estrellas.
Esta noche, al menos, tengo el jazz en un auditorio para mí solo prácticamente.
Mañana... Mañana volveré al monstruo agonizante llamado Madrid.
Pero, para mañana, todavía me quedan horas.

28 octubre 2007

Vuelvo tras una ausencia obligada.
Me duele el alma y la espalda de soportar el peso y el dolor del mundo.

25 agosto 2007

Noches

Gotas de dolor sobre charcos de olvido.
Mi mano pegada al cristal de un tren en un andén. Mi mano se va pegada a la ventanilla mientras mis sueños se alejan en la inmensidad de la noche. Vuelve el frío del otoño y los perros a sus cubiles.
Vuelven los aullidos a la luz de la luna nueva, y los vómitos a mi almohada. Vuelve el sabor de la hiel a mi boca tras derramarme en silencio la estupidez sobre la cara.
Sigue siendo necesario sangrar cuando el baile de sombras vuelve a mi habitación cuando habla el silencio.
Pero sigo teniendo tu isla de cielo, y tormentas por olvidar en tu puerto.
Saltaría al vacío por ti. Viviría mil infiernos, descendería hasta el último nivel de Dante sólo porque estuvieras bien.
Juro que no descansaré hasta conseguir que sientas que todo cobra un sentido. Voy a salvar todo lo que queda de esperanza en ti. Voy a lograr que nunca más sientas miedo. Me dan igual las cosas, y me da igual todo.
Porque las nubes se despejan siempre tras la tempestad y, al fin y al cabo, el agua siempre trae vida. Porque las heridas siempre cicatrizan y los buenos cuidados hacen que jamás queden marcas.
Sudor, besos y labios por compartir. Porque es tocar el borde de tu boca. Porque la vida es demasiado preciosa y sigue siendo demasiado valiosa a tu lado para desperdiciarla.
Porque quiero seguir viviendo entre tus brazos, porque no me importan las magulladuras, porque no me importa el mundo, porque si encontré lo que buscaba no pienso dejarlo escapar.
Porque nos escapamos del mundo con cada caricia.
Porque somos tú y yo.
Y el resto no importa.

23 agosto 2007

Como el humo

No hay luz en los rostros.
Se apagaron todas las ventanas de la calle. No queda nadie para hacerme compañía. Todos mis vecinos duermen, hay silencio entre los escombros de las obras y el frío amenaza con ir devorando poco a poco los últimos resquicios de un verano excesivamente largo por su duración.
Me ahogo con el pus que supuran mis encías. Mi lengua sigue siendo pastosa, se seca y vuelve a arrancar la eterna costra de las llagas de mis labios, mientras mis dientes despedazan el sabor amargo de la eterna caída de las hojas en mi estómago.
Es el enésimo cigarro que me fumo esta noche. El cáncer se va extendiendo por mis entrañas. Siento el dolor lacerante. Los nervios mandando señales al cerebro de que algo va mal. Mis pulmones están anegados en el negro alquitrán con el que se embrean las pasiones cuando son demasiado falsas para seguir manteniéndolas a flote.
Me duele el pecho. Lleva años doliéndome. Ya no me asusta.
Me da lo mismo lo que me mate. Sé que el día que me diagnostiquen que mis células funcionan al revés, sólo necesitaré ocho cosas: dos gomas, dos jeringas, una cuchara, un mechero y dos dosis de morfina, la segunda mortal. Me reservaré un final a lo grande.
La almohada me traga. Me agobia. Me aisla.
La habitación es tan grande como un universo, y a la vez tan sumamente pequeña como la última molécula del mundo. Me siento tan insignificante como el último arañazo sobre la piel de un elefante.
Con el gris de mis noches asfaltaron todas las calles de mi vida y no quedan obras para esta maldita legislatura.
Ni el más pequeño trozo de hiel, ni la bilis más amarga, ni los dedos cortados sobre el teclado, no hay sonido ya entre las hoces. Y no me quedan nombres que gritar ni poros entre las piedras para esconderme. Se me seca el musgo de dentro y el nivel freático se va por donde vino.
Porque no me quedan horas sobre la tierra. Porque el mundo de los sueños sigue siendo tan vacuo como una sala hipóstila en mitad de una selva.
Olas de mar que acarician la arena. Pero es un mar tan salado...

19 agosto 2007

Sueños confusos

Como el mar. Como las olas al llegar a la playa. Así vienes, te vas y vuelves a venir y te vuelves a ir. Salado y escociendo en las heridas. De olor pentetrante como la brea.
Niebla en el horizonte, demasiado sol durante el día y luna nueva en las horas nocturnas. Demasiado silencio en el rompiente de los acantilados, como una mala tempestad esperando para romperse en mil pedazos.
"El mar, como lugar donde ocurren las cosas...". Como barcos encallados en mitad de la noche. Como restos de una absurda historia de amor que amenaza con el desencuentro cada vez que se piensa en ella. Una habitación de hotel ocupada por cadáveres de un romance que jamás tiene lugar. Personajes asesinados de una novela policíaca al que su autor olvidó darles nombre.
Sainete de borracheras confusas, de absurdos comedores de opio. Alisando los últimos pliegues de un coño judío, como el maldito Miller al que me niego a seguir.
Hay mentiras de verdad y verdades de mentira. Hay lobos con piel de cordero. Y sangre en las heridas, restallando al sol bajo el látigo de la mansedumbre, del tedio, de la disolución de la cordura. Hay vómito en mitad de la noche resbalando por tu frente y sudor entre tus piernas.
Hay sólo Muerte entre los que quedamos con vida. Porque el semen sigue siendo demasiado precioso como para andar desperdiciándolo. Buenas ganas me dan de arrojarme contra el último barranco en mitad de la última noche de la Tierra. Quiero vivir para ver el último beso de la última pareja humana. Quiero ser el maldito testigo mudo y solitario que camine por la tierra yerma. Por los parajes sin nada.
Quiero ser la Nada misma. Quiero fundirme en la oscuridad.
Arrojarme desde mi ventana y volar libre. Al menos hasta que mis tripas se esparzan por el asfalto, componiendo un hermoso collage anarquista.

11 agosto 2007

Sin título

Senectud.
Me siento demasiado viejo y pesado como para intentar nada.
Sólo hay una tremenda oscuridad a mi alrededor. El aire caliente de la calle, a oleadas, intenta entrar en mi habitación cubierta por la ponzoña y la enfermedad de la mente.
Sólo oigo voces que vienen desde dentro del colchón y la almohada me abraza y me atenaza el cuello con cada vez más fuerza. Apenas puedo ya respirar, y sólo siento la falta de oxígeno, la asfixia.
El fin está cerca.

Negación de la voluntad

No tenéis ni idea de lo que es la Vida. No conocéis el verdadero significado de la palabra Tedio. No sabéis lo que es sentir que la vida no tiene sentido. Y no sabéis lo que es levantarse día tras día sabiendo que, por mucho que pasen las horas, todo seguirá siendo igual.
Siento el mismo enorme dolor una y otra vez. Y muchas veces siento que nada cambia. Que todo se repite una y otra vez de manera inexorable. Es la teoría del eterno retorno. Realmente no sé si todo esto no estaré condenado a repetirlo una y otra vez.
Se me vuelve a caer la noche encima una y otra vez. Otra noche más solo, sin nadie a mi lado que pueda mecerme en la noche. Las estrellas se me hacen enormes y les grito. Les pido que caigan desde el infinito en mi busca. Que me queme su luz y que acaben con esta existencia.
No siento ya el vértigo en la boca, pero sí en el fondo del corazón. Los alemanes lo llaman Herzeleid. Puede que los franceses lo llamen spleen, los portugueses saudade, los gallegos morriña, y nosotros no tenemos palabra para definirlo. Tedio no es la palabra. Mi lengua se queda hueca para expresar lo que siento. Mi mundo se empequeñece ante la falta de términos y aquello que siento en el fondo de mi alma no tiene una palabra para poder definirse. Por tanto, entonces, corro el riesgo de que no exista. Sin embargo, sé que esto que siento en mi interior existe, porque lo siento.
Pero la duda me atormenta y me hace dudar hasta de mi propia existencia. Sé perfectamente que mi vida dejó de tener sentido hace mucho. Sé perfectamente que sólo hay una maldita soga que no hace más que bambolearse a mi alrededor, y el último hilo de una inmensa soga de cáñamo trenzado, sujetando una piedra de 2000 kilos. Ese es el precario equilibrio que sostiene mi vida. Ese hilo cualquier día se tensará demasiado. Ese hilo terminará por romperse. Entonces será cuando me dé la vuelta y contemple la soga bamboleante. Tendré el mismo destino que Mainländer, para quien "el no ser es preferible al ser".
Celan se suicidó porque no tenía patria y lo último que le quedaba era el alemán para sentirse perteneciente a algo de lo cual dejó al final de sentirse perteneciente.
Mi mundo y, por tanto, mi lenguaje, no puede expresar mis sentimientos. Y la soga me espera.
Negación de la voluntad. No existo, porque me faltan palabras y me sobran sentimientos.

18 julio 2007

Anhelo

Como el viento, soy movible y me alejo de ti sabiendo que te quiero y que no quiero esta mi distancia que tanto me corroe el interior por no poder estar a tu lado. A pesar de todo, sé que cuando vuelva de donde me voy, serás mía para siempre con todo lo bueno que ello implica.
Estoy deseando pasar todo el tiempo que me queda de vida contigo, en una ciudad perdida de la Castilla profunda. Sólo quiero que el tiempo ahora pase lo más rápido posible para estar en tus brazos como estos días, oír tu respiración cerca de ti y el sabor de tus labios en mi boca.
Esta hora no es justa, ni para ti ni para mí. Sólo deseo que la distancia no sea tanta mi vida. Sólo deseo que seamos Tiempo. Eterno, inexorable, para siempre.
Allá donde voy, sonrío. Te tengo a mi lado. Aunque sea en la distancia.
Me fundo entre tus brazos. Es lo que quiero.
Soy sólo anhelo.

11 julio 2007

Sentido

Se agitan los árboles buscando un sentido. Mi cuerpo se agita con el viento entre la vegetación. Desnudo me sumerjo en lo profundo del bosque.
La hierba tiene rocío y moja la planta de mis pies. Miles de ramas caídas restallan a mi paso y el bosque se hunde en un sonido de vida y eterno vaivén. Eterno retorno. Rueda eterna que gira una y otra vez.
No brilla el sol y las nubes anuncian lluvia. Suena el rugido del trueno y empieza a llover sobre la vegetación. La vida que cae del Cielo y que moja mi cuerpo desnudo. Se enternece todo el Mundo en un eterno orgasmo al rozar el agua la tierra, que levanta gotas violentas de barro que mojan mis piernas.
Soy tierra. Eterna tierra. Polvo de estrellas cubierto de musgo. Y la vida me embiaga.
Eres el bosque. Eres la lluvia. Eres el barro. El polvo. Los árboles.
Eres parte de mí.
Hay sentido total en todo lo que respiro.

10 julio 2007

No encontraré jamás palabras para pedirte perdón si siento que te he hecho daño. Nunca sabré cómo explicarte que es mi última intención en este mundo.
Tan sólo quiero que nos pertenezca el mundo. Que sea una y mil veces nuestro. Cada momento por vivir, cada excusa por compartir.
Me da lo mismo lo que acaezca a partir de ahora, siempre y cuando sea a tu lado. No hay nadie que decida qué hay o deja de haber entre tú y yo salvo tú y yo mismos. Somos los únicos dueños de nuestro Destino. Los dados están echados desde el momento en el que tú y yo abrimos los ojos al Mundo.
Desde el otro lado del Mundo estuve llamándote intensamente desde hace años.
Hoy has llegado. Caíste del cielo una noche, desde la oscuridad te abriste paso buscando una respuesta. Aunque no te gustara demasiado la pregunta.
Hoy en día se han abierto todas las cajas. Todos los interrogantes han sido descifrados. Los candados forzados, las cajas fuertes rotas.
Sólo queda escapar al Mundo. A vivir, a la calle, a mostrarnos a cuerpo.
Somos tú y yo, y es ésta la ciudad.
Vámonos.

Fe por fe

Momentos en la vida en que se toman decisiones.
Caminos que parecen infranqueables y dificultades que terminan superándose.
Porque sé que es el Sol quien guía mis pasos. Sé que las estrellas por la noche marcan el rumbo correcto. Sé que esta vez la felicidad es el remitente de todos los envíos que faltan por llegar.
Una noche contigo me dará las soluciones y las respuestas que busco desde tan largo tiempo atrás.
Una y mil veces te diré que puede que haya obstáculos por delante. Miles de precipicios sin puente por saltar. Sin embargo, sé que a tu lado el camino es mucho más suave.
Sé que siempre, aun transportando enseres de otras épocas el tiempo es mucho más liviano. Por eso me faltan las horas. Y quiero quemarlas al abrigo del otoño en Madrid. Sigo esperando por oír caer las gotas de lluvia. Sigo esperando oir el sonido del repiqueteo de las gotas contra el cristal las mañanas de un domingo cualquiera de noviembre.
Hay cosas en la vida que no se pierden nunca: Una es la fe. La otra eres tú.

08 julio 2007

Romeo & Juliet

Momentos de mi vida como canciones.
Siempre mi existencia ha tenido forma de banda sonora. Siempre hay melodías que nos, o me acompañan en distintos instantes. Cada estado tiene unas determinadas notas, una determinada letra, un momento del día, un verso cantado.
Siempre he odiado no saber música. O, al menos, no tener la capacidad suficiente como para sentarme con un instrumento -un piano, preferentemente- y poder expresar en una melodía mi estado anímico en ese momento.
Por todo ello, muchas veces tengo que recurrir a melodías, tengo que recurrir a versos escritos por otros. Porque las palabras solas en muchas ocasiones no me bastan y las canciones que canto nunca las siento como enteramente mías.
Me da ahora por pensar en Romeo & Juliet, y varios versos que se clavan en mi mente una y otra vez:
"When you can fall for chains of silver you can fall for chains of gold
You can fall for pretty strangers and the promises they hold
You promised me everything you promised me think and thin
Now you just says oh Romeo yeah you know I used to have a scene with him."

Recuerdos que se asemejan bastante a melodías.
Pero nunca me escuchaste.

07 julio 2007

Espera

Siempre he despertado con la sensación de estar desperdiciando mi vida. Ni en los libros ni en la calle encontré las respuestas a todas las preguntas que me hacía. Cada día sobre la tierra no ha sido más que un eterno interrogante vacío.
Nietzsche lo dijo claro, no es más que del propio dolor. Del dolor eterno y propio es de donde surge la eterna experiencia de la vida. Y la búsqueda del verdadero conocimiento es quien nos da la respuesta a la vida.
El Dolor. El eterno Dolor me trajo hasta ti. Salía de la Nada más impenetrable. Salía de la oscuridad más absoluta. Salía a tu encuentro después de perderte ya una vez.
Ahora me queda la espera. Ahora me queda el tiempo. El eterno tiempo. Los segundos impenetrables.
Pero tengo tu voz en la lejanía y tu olor en el viento. Tengo tu nombre grabado a fuego en cada poro de mi piel. Y la eterna esperanza de saber que eres mía por siempre.
Sólo me queda la espera.
Después vendrás tú.
Te espero. Porque te amo.
Y que se pare el Mundo mientras yo espero.

06 julio 2007

Niebla

A esta noche sólo le falta una cosa para ser perfecta: TÚ.
Sin embargo, en mi vida, como en todo lo que me propongo no hay espacios intermedios. Mi vida, y los ojos con los que es vista, sólo captan dos colores: Blanco o negro.
Mi noche perfecta, si no estás tú, se torna negra. Se torna del negro más oscuro. La niebla del humo de un eterno cigarrillo planea sobre todas mis horas de insomnio.
Eres tú quien tiene que venir a salvarme. Pero, sin embargo, no vienes. Me siento cada día más como el último regalo de Navidad. Aquel que queda olvidado en el fondo del almacén de un gran escaparate esperando a ser dado. Pero que nunca se entrega. Nací para no darme nunca. Yo, que tanto necesito entregarme.
La noche se hace larga y tediosa si no estás a mi lado. Y me ahogo. Me ahogo porque me falta, no sólo el aire, sino también las ganas de vivir.
Todo se vuelve nebuloso. Soy la última luz por apagar cuando todo lo demás se apaga.
Si no vienes, yo también me apagaré.
Te espero. Ven a buscarme.

29 junio 2007

Palabras

Me pides cosas alegres. Algo que dibuje una sonrisa en tu boca. Algo que haga moverse tus labios. Esos labios rojos y húmedos que me encantaría besar.
Demasiados recuerdos que salen una y otra vez y que sabes que no me gusta que hagas, y que aun así consiento porque me encanta oírte. Palabras que sólo pueden pronunciarse en privado y frases que me encantaría oír en público, porque deseo tanto el tiempo junto a ti que me falta entre las manos el que tengo por ahora.
Y es algo que me quema. Me quema la pasión tan contenida que no puede escapar entre tus brazos. Que no puede transmitirse de lado a lado de tu cuerpo y de tu piel.
Sin embargo, es el tiempo quien nos hace más listos. Quien nos dará los proyectos a largo plazo que tanto deseas y anhelas. Yo soy el constructor de las primeras ilusiones, y te necesito para seguir poniendo piedras una tras otra, día tras día.
Cosas que ocurren. Y que tienen que ocurrir tarde o temprano. Porque sabes que no hay vuelta atrás. Porque sabes que te gusta leer lo que escribo. Y sabes que lo que escribo, mis palabras, se forman con las experiencias que mi vida poco a poco me va dando. Sólo necesito que te conviertas en palabras, en letras, y que formes parte de mi vida.
Sólo necesito que formes no sólo parte de mi mente, sino de mi mano y de mis actos, de mi piel y de todo aquello que muevo para seguir escribiendo día tras día.
Sé mis palabras. Sé mis actos. Sé mis obras.
Aquí estoy. ¿Tú dónde estás?

26 junio 2007

La vuelta

Vuelvo a perder el sonido de tus pasos tras el cristal de la moderación. Vuelvo a sentir la inmensa angustia de la noche perpetua. Oigo ladrar los perros. Yo solo frente al huracán rugiente.
Eternos bosques de piedra que caminaré yo solo. Enormes regueros de lodo serán mi casa durante los próximos meses. Ellos me recordarán el polvo del que vengo y el polvo al que volveré.
Serán los próximos meses un cenagal de odio y luciérnagas. Volverán las mariposas negras a danzar su eterno baile de máscaras nocturnas. Volverán los vómitos hasta altas horas de la madrugada y la sangre a restallar mezclada con el sudor y las lágrimas entre las pocas sábanas que el calor permita.
Volverá el Terror. El inmenso Terror. El horror vacui nebuloso y frío. Volverá la incertidumbre y el eterno baile de sombras. Sabré que es necesario sangrar y agarraré fuerte esa rosa. Volveré a cortar mis venas una y otra noche hasta que el calor se acabe. Volveré a revolverme sobre la sangre seca y se secarán mis párpados arrancando la película transparente que protege mis ojos, y será como si mis párpados fueran cuchillas al cerrarse sobre mis globos oculares.
Serán los días largos como años y las noches tediosas como una condena. Serán la sombra y la oscuridad mis eternas damas de compañía. Volverá el éter a recordarme que el sueño sólo se consigue atiborrado a drogas.
Y volverán las malditas pastillas, día tras día, a seguir quimicalizando mi vida. Seguirán recordándome que no hay nada que funcione bien en mi maldita cabeza, y que mi cerebro se está secando a fuerza de usarlo.
Volverá cada día tu recuerdo a recordarme y a maldecirme. Porque he luchado contra el Mundo. Y he perdido.
Ya que he pecado, perdonadme la gracia.
O al menos, devolvédmela.

23 junio 2007

Faktum

Nunca he conocido la felicidad.
Nunca me he sentido completamente lleno. He conocido la risa, la ilusión y la despreocupación. Pero jamás he sentido un momento pleno. Mi mente siempre ha recordado espacios vacíos en mi interior o cosas que faltaban en mi exterior. Siempre he sufrido, en los buenos momentos, de esa eterna sensación de spleen, o esa eterna saudade. Mi vida es como un barco que se ahogara en el agua. Mi vida deja de tener sentido en el momento en que es pensada.
El eterno paso de las horas, en la soledad más yerma de mi cuarto. Te espero inútilmente, porque sé que no me está permitido encontrarte. Y sé, que siempre habrá algo que termine separándome de ti. Pero siempre consigo hacerme ilusiones. Sin embargo, no eres tú. Soy yo. Es mi maldita vida la que se encarga de romper todos los hechizos. Es mi eterna suerte, mi destino, mi faktum. Nunca he sido feliz. Y, nunca lo seré. Mi hecho es lo que me determina. No soy esclavo de mis actos. Soy esclavo de lo que está por venir. Por mucho que me revuelva, siempre terminará arruinándome.
Nunca me doblego, aunque en el fondo sé que es inútil luchar. Siempre, el destino terminará por encontrarme. Mi destino es no ser feliz. Mi destino está escrito a fuego en mi interior. Mi destino es el eterno desgarro de mis entrañas cuando las heridas comienzan a curarse. Nunca he sido feliz. Nunca lo seré.
Las palabras siguen saliendo. Mi mente funciona a plena ebullición, pero está cansada de buscar eternamente una salida a una interrogación sin interrogante. Es como un problema de álgebra cuya solución es la indeterminación. Mi vida es una eterna división por cero.
Mi vida. "Mi vida es como si me golpearan con ella."

22 junio 2007

In hoc signo vinces

La mentira no forma parte de mi indumentaria. La mentira termina siendo fría, cortante, como el hierro afilado en piedra pómez, o el hielo perpetuo de los glaciares alpinos.
Pero no soy eso. No soy la seda, y jamás seré suave. Pero no aspiro a ser cortante. Sólo aspiro a sujetarte cuando te atrevas a lanzarte, si te lanzas.
No hay un precipicio, no hay un abismo que nos separe. Ya te he explicado que jamás lo hubo, que no era mi intención crearlo. No lo crees tú, por favor. Y menos, ahora. Sólo hay una inmensa cantidad de agua pura, cristalina y tibia donde bañarnos por la eternidad o el tiempo que queramos.
Más no puedo ofrecer. Y lo sabes, y te gusta. ¿Cuándo tendré aquello que anhelo y que pido constantemente? No sabes si reír o llorar.
Pues ríe entonces. Y que tu risa estalle en mil pedazos y que estos se fundan entre nosotros, y nos hagan seguir riendo, incluso cuando todas las luces se apaguen.
Porque sé que la fe no la perderemos nunca.
Pero tampoco nuestra amistad.
Te espero.

21 junio 2007

Con nombre de un sueño

¿Por qué silenciar tus palabras?
No podría obviar los domingos de desayunos en la cama. El jazz sonando de fondo en una fría mañana de domingo de, pongamos noviembre. Y volver del trabajo con la comida preparada. Y copas de vino para celebrar un encuentro. Un encuentro lento, y apasionado.
Porque nunca será el tiempo el que nos convierta en esclavos. Sólo será el tiempo quien nos dé ilusiones y sueños que crear.
Eternas gotas de lluvia que traigan vida. Frío en los recovecos más oscuros del alma. Y nosotros debajo de las mantas agazapados esperando a que cese la tormenta.
El mar por futuro. La inmensidad del océano como destino. El horizonte como meta.
Las velas arriadas y el viento en plena efervescencia. Eterno salitre pegado a la piel, como recuerdos imborrables, que nos hacen más sabios y, a la vez, más viejos. Pero infinitamente más felices.
La misma letanía una y otra vez hasta formar parte de nuestras almas. Y nuestros cuerpos confundiéndose en la noche. Hasta no saber distinguir quién es el tú y quién es el yo. Hasta formar algo inmensamente más grande, más vivo.
Sophie... ¿Recuerdas?

20 junio 2007

Cuánto veneno

No te guardo rencor. Aunque creas que sí, estás equivocado. Para mí es suficiente con pensar que debe de ser muy triste vivir con tanto veneno dentro almacenado como para que seas capaz de un acto tan sumamente bajo y rastrero. Como para que seas capaz de hacer daño sin ninguna justificación a alguien que ni siquiera sabe quién eres, y que ni siquiera ha intentado hacerte daño nunca. Sólo existe lo que tú crees que existe.
Yo seguiré con mi existencia.
Tú, con tu veneno. Pero solo, recuérdalo.

17 junio 2007

Mostremos las cartas

¿Recuerdas a Sophie? Ella no se salvó. Pero tú sí.
Fuiste más fuerte que el Destino. Te levantaste con la fuerza del Sol al alba. Poco a poco, despacio y sin prisas. Sin demasiados resquicios para iluminar, pero asegurando cada paso nuevo por dar.
La seguridad ha de convertirse en tu nueva meta. Pero siempre hay espacio para el riesgo, y lo sabes.
Siempre habrá una mano amiga que te recoja al caer. Porque sola no te dejaré. Lo sé, y lo sabes. Eso me basta.
No soy de los que se paran y miran atrás. Siempre tiraré adelante, y todos mis problemas vinieron siempre propiciados por tener memoria. Por ello, porque sé que todo es fútil y abstracto, te entrego un cheque en blanco. Rellénalo con el precio a convenir. Yo sólo pagaré las cuentas. Pero, siempre, mirando hacia el futuro.
No me interesa quien no te supo querer. Y lo sabes, y lo sé.
El resto es sólo vacío. El resto es sólo humo que se eleva hacia el cielo y se desvanece. Deja que sean otras cosas las que nos preocupen. Deja que la lluvia de estos días se lleve toda la mierda que pueda haber habido encenagando el suelo. Limpia los últimos resquicios y abre las ventanas. Vuelve a dar la bienvenida al Sol. Ése que es como tú.
Grita.
Y sal a la calle a encontrarte conmigo. A mostrarnos a cuerpo, que ya es hora.

16 junio 2007

C'est la vie

Pues eso. Que para decirlo yo, mejor que lo digan Emerson Lake & Palmer que lo hacen mejor.

10 junio 2007

El octavo Lamed Wufnik

Hay una antigua leyenda hebráica que habla de los Lamed Wufniks. Siete hombres buenos puestos por Dios en la Tierra, a petición de los ángeles, para que sirvan de contrapunto a la maldad congénita de los hombres y, así, Dios, pueda deleitarse en la contemplación de sus buenas acciones y evitar la destrucción del Mundo. Estos hombres buenos no son conscientes de su condición de tales, ni se conocen entre ellos. Dice la leyenda que si un humano normal encuentra un Lamed Wufnik, lo descubre y se lo hace saber, el Lamed Wufnik muere al instante, reencarnándose su alma en la de otra persona para seguir con el ciclo por toda la eternidad.
Lo que la leyenda no cuenta es que no son siete, sino ocho. El octavo Lamed Wufnik se formó con las lágrimas que Dios derramó al ver la existencia de los hombres buenos. Cuando el último Lamed Wufnik fue formado, Dios se asombró y decidió poner un reto a su creación "espontánea". El octavo Lamed Wufnik viviría relativamente consciente de su condición, pero sólo podría ser un hombre bueno ante el estímulo del amor. Mientras no tuviera amor de otro ser humano, sería un hombre normal, incluso peor que los demás.
Por ello, el octavo Lamed Wufnik buscaba el amor por encima de todas las cosas. Para conseguir transformarse en un hombre bueno y poder evitar la destrucción del Mundo. Sin embargo, había otra condición; el Lamed Wufnik sólo tenía diez oportunidades para ser amado. Diez rupturas del corazón y el Lamed Wufnik desaparecería para siempre, él no tendría reencarnación.
El octavo de estos hombres buenos había pasado por nueve rupturas de corazón cuando conoció a otra persona a quien amar. El Lamed Wufnik sabía que había de elegir bien. Esa era su última oportunidad.
Encontró quien le amara. Encontró el amor, y empezó a ser un hombre bueno. La creación se regocijaba entera. Dios estaba contento.
Sin embargo, quiso el Demonio ver lo que acontecía en el mundo. Y, entonces, decidió pervertir al octavo Lamed Wufnik. Con mucha astucia, consiguió robar una de las lágrimas de alegría de Dios, y la pervirtió hasta convertirla en una minúscula gota de veneno, negro y ponzoñoso.
Esa minúscula gota de veneno fue vertida en uno de los ojos del Lamed Wufnik, en un día de lluvia mientras éste miraba al cielo.
En aquel momento, el Lamed Wufnik fue convirtiéndose en la antítesis de lo que era. Retorcido y malo, se divirtió haciendo sufrir una y mil veces a la persona a la que amaba. El problema era que el cuerpo del Lamed Wufnik hacía el mal, pero su alma sabía que pasaba algo, y eso hacía que el corazón del Lamed Wufnik se fuera rompiendo un poco cada vez. El Lamed Wufnik estaba asustado, pero nada podía hacer contra el veneno.
Como todo en el mundo, el amor acabó por estallar. Y un día, rápido y hermoso como había venido, se fue. El Demonio, satisfecho con su plan, decidió eliminar la gota de veneno del interior del Lamed Wufnik, para regocijarse con el último dolor del Lamed Wufnik.
Nuestro protagonista sabía que su fin estaba cerca. Eran diez rupturas del corazón. Antes de morir, sólo acertó a pedir perdón a la persona a la que amaba, mientras susurraba te quiero, entre lágrimas de dolor y explicaba todo. Pero la Muerte estaba rauda, y no le dejó acabar.
Sin embargo, Dios, conociendo el interior de su alma, supo lo que había ocurrido. Y decidió no acabar con el Mundo. Decidió dejarlo como está y dejarnos esta historia para aquellos que todavía creen que es el Amor el que mueve el mundo.

08 junio 2007

Por cierto, hoy haría un año, pero la farsa se ha terminado.
Y mi vida también.
Agur.

Bendito Bernardo Soares, cómo te quiero.

"Es noble ser tímido, ilustre no saber actuar, grande no tener maña para vivir.
Sólo el Tedio, que es un alejamiento, y el Arte, que es un desdén, doran de algo semejante a la alegría nuestra ___
Fuegos fatuos que nuestra podredumbre genera, son por lo menos luz en nuestras tinieblas.
Sólo la infelicidad eleva y el tedio que desde la infelicidad curtimos es heráldico a la manera de los descendientes de héroes remotísimos.

Soy un pozo de gestos que ni en mí llegaron a esbozarse todos, de palabras que ni pensé haciendo curvas con mis labios, de sueños que me olvidé de soñar hasta el final.
Soy ruinas de edificios que no fueron otra cosa que esas ruinas, que alguien se hartó, a mitad de su contrucción, de pensar que las estaba construyendo.
No nos olvidemos de odiar a los que gozan por gozar, de despreciar a los que están alegres, porque no hemos sabido nosotros estar alegres como ellos... Ese desdén falso, ese odio débil no es sino el pedestal tosco y sucio de la tierra en que se afirma y sobre el cual, altiva y única, la estatua de nuestro Tedio se levanta, cuyo oscuro bulto cuya cara aureola vagamente de secreto una sonrisa impenetrable.

Benditos aquellos que no confían su vida a nadie."

Fernando Pessoa (Libro del desasosiego)

03 junio 2007

Hasta la madrugada

Caigo. Sigo cayendo tras la negrura impetuosa del último atardecer.
Bernardo Soares era infinitamente más feliz que yo. Bernardo Soares es el ser más feliz de la tierra comparando conmigo.
Porque yo sólo soy un eterno mar de dudas inscrito en un inmenso océano de inseguridades. Y, mis aguas, cuando terminan en el océano se terminan diluyendo, espinosas, rastreras, como el canto del zorzal, con el olor de las lilas y la virulencia de las últimas tormentas de agosto.
Pero en la calle hace bochorno y no sé cómo salir a buscarte entre el inmenso vacío de las calles en domingo.
¿Recuerdas la setcreasea? ¿Recuerdas el eterno morado provocado por los hematomas en mi piel? ¿Recuerdas las agujas? ¿Las recetas secretas? ¿Recuerdas el Sermón del Fuego y Lo que dijo el trueno?
La raíz DA. La eterna triada cautivadora de vida, el eterno sonido que hace surgir la vida y, su eterna respuesta, el OM mágico.
Un eterno poema de Pound, retazos de La Tierra Baldía, la interminable cadencia de Cernuda, el silencio inmutable de Gil de Biedma tras el último poema y la ansiosa ebriedad convertida en don de Claudio Rodríguez. Los malditos niños de Cocteau siguen quemando hojas en la Cité noche tras noche afanados en no crecer y en comportarse, desde su eterna inseguridad, de manera más cruel que los propios adultos.
Somos lo que sembramos, pero triste, como siempre, me senté en una piedra y lloré.
Afuera, en la calle, seguían lloviendo espinas.
Esta noche, tampoco saldré a buscarte.
Ya no tengo piel, pero sigo vivo, revolviéndome entre la sangre restallada y el dolor que me mantiene con vida y plenamente consciente.

30 mayo 2007

En mi cama, a pesar de todo, hay un hueco para ti

Son las dos y cuarto. Te creía perdida, he vuelto a encontrarte.
Hay miles de murciélagos que aletean a estas horas buscando comida y yo, me alegro de poder volver a verlos sobre mi ventana. He vuelto a la oscuridad, a mi reino de sombras y silencios, de motores de coche que vuelven de algún lugar ocultando algo que no quieren que se sepa...
Mi reino no será nunca la luz. La luz me hiere y me duele, arranca trozos de piel y provoca llagas en mi interior. Es la oscuridad la que me da la vida.
¿Recuerdas? Soy el caos, y no puedes mezclarte con ello. Al menos, eso creíamos.
Probaste el sabor de la sangre y te perdiste para siempre en un universo demasiado grande para cambiarlo, pero demasiado pequeño a su vez como para no dejar impronta.
Esa impronta es eterna, y nunca dejaremos que se borre.
Soy el caos, ¿recuerdas?
Tú me has dado el orden. Y seguirás dándomelo.
Aunque, a veces, no te deje dormir conmigo.

08 mayo 2007

Búsqueda

Por más que te busco, no te encuentro. No das señales de vida, no sé dónde estás, ni qué haces.
Hace tiempo que tú me buscaste, ahora te busco yo. ¿Dónde estás? Vuelve a salir a mi encuentro.

19 abril 2007

No

No juegues a asustarme. No puedo soportarlo.
No sabría cómo hacer que esto funcionara si no sé que estás por algún lado, de verdad.
Nunca debí habértela mostrado. Jamás debería haber hecho que la conocieras, ni que hubieras sabido de su existencia, pues ahora me siento tremendamente culpable.
No quisiera que pasara nada que me hiciera arrepentir. No quiero tener que volver a llorar nunca más, pero, por encima de todo, no me gustaría verte llorar.
No quiero que nada ocurra, nada malo.
Miro al cielo pensando que las cosas van bien.
No dejes que me conteste.

16 abril 2007

Vuelta

Esta vez es de verdad. Se acabó.
Se acabaron los malos rollos.
Te juro que esta vez es de verdad. He vuelto. Ya nada volverá a tumbarme si no eres tú.
Aspiraré el olor de la mañana y me confirmarán la vuelta a la vida. He vuelto a nacer, en tus manos, en tus brazos. Acción-reacción. Demasiado joven para morir, pero demasiado viejo para el rock & roll. Y una mierda.
Esta vez es de verdad. Sólo soy un reflejo en el agua de un enorme lago, pero pienso romper la superficie una y mil veces y provocar olas gigantescas en tu interior día tras día.
Porque te tengo, y ya me basta.

14 abril 2007

Dolor

Hoy no hay luz para mí. Estoy en la oscuridad más absoluta. Las dos únicas luces que alumbraban mi camino, se han apagado en el mismo día. Estoy aislado. Ya no hay luna que mirar, pues se ha ocultado para siempre. ¿Recuerdas mirar la luna y la oscuridad alumbrada por ella y decirnos que seríamos invencibles? Hoy me siento derrotado, hoy estoy rendido. Se acabó luchar, se acabó todo. Ya no tengo ganas de nada. Hoy ya no puedo hablar, dejaré que alguien lo haga por mí:
Sobre el suicidio
Por lo que sé, son sólo las religiones monoteistas, o sea las hebraicas, aquellas cuyos creyentes estiman como un delito quitarse la vida a sí mismos. La cosa es tanto más sorprendente cuanto que ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se puede encontrar una prohibición expresa en tal sentido y ni siquiera, una decidida desaprobación de ese acto. Por ello, los predicadores de religiones se ven obligados a fundar su condena del suicidio en sus propias razones filosóficas, que, por lo demás, son de tan escaso alcance que se ven obligados a suplir la debilidad de sus argumentos cargando el acento en las expresiones de su horror, o sea con insultos. Así nos toca oír decir que el suicidio sería la más grande vileza, que sería posible sólo en un estado de locura, y otras sandeces de este género. O también la frase, privada de sentido, según la cual el suicidio sería injusto, mientras evidentemente nadie en el mundo tiene un derecho tan incontestable sobre nada como sobre su propia persona y sobre su propia vida. Como ya he dicho en otros lugares, el suicidio se suele incluir entre los delitos y, por ejemplo, en la Inglaterra plebeya y beatona, se le castiga con una deshonrosa sepultura y la confiscación del patrimonio del suicida, razón por la que el jury casi siempre reconoce la locura. Dejemos decidir sobre este punto, ante todo, al sentimiento moral y comparemos la impresión que nos causa la noticia de que un conocido nuestro ha cometido un delito, por ejemplo un asesinato, un acto de crueldad, una estafa o un robo, con la noticia de su muerte voluntaria. Mientras la primera nos suscita una viva indignación, un estupor extremo, la llamada al castigo o a la venganza, la segunda noticia nos provocará tristeza y compasión, a las que con frecuencia se acompañará una cierta admiración por su coraje, en lugar de la desaprobación moral que acompaña a una mala acción. ¿Quién no ha tenido conocidos, amigos o parientes que se han ido voluntariamente de este mundo? ¿Y deberíamos pensar en ellos con horror, como si hubiesen sido delincuentes? Nego ac pernego (digo no y mil veces no). Más bien soy de la opinión de que los curas deberían ser provocados por una vez a decirnos explícitamente con qué derecho, sin poder indicar una autoridad bíblica cualquiera y sin tener ningún argumento filosófico válido, condenan como un delito una acción que han cometido tantos hombres por quienes sentimos amor y aprecio, y rechazan a los que se matan los honores de la sepultura, dejando bien claro que se exigen razones y no frases vacías ni insultos. Que el derecho penal prohiba rigurosamente el suicidio, no es un argumento eclesiásticamente válido. Además, el argumento es perfectamente ridículo, pues, ¿qué castigo puede disuadir a quien busca su muerte? Si se condena el intento de suicidio, entonces, lo que se castiga en realidad es la falta de habilidad a causa de la cual el suicidio no se ha consumado.
Los antiguos estaban muy lejos de considerar el tema desde esta perspectiva: "Opinamos -dice Plinio- que no se debe amar la vida hasta el punto de prolongarla a toda costa. Quienquiera que seas tendrás que morir, tanto si has vivido bien como si lo has hecho de modo nefando y vicioso. Por eso, que cada uno tenga ante todo como remedio para su alma la idea de que, entre todos los bienes que da la naturaleza al hombre, ninguno es mejor que una muerte precoz, y en la muerte lo mejor es que cada uno se la pueda procurar cuando quiera" (Historia naturalis, libro 28, capítulo I, 9, ed. Bipontini). Y todavía dice más: "Afirmamos que tampoco Dios lo puede todo, pues incluso si quisiese no podría decidir morir, algo que, en cambio, ha permitido al hombre como el mejor regalo en medio de tantos sufrimientos de la vida" (libro 2, capítulo VII, 5). En Massilia, en la isla de Ceos, el magistrado ofrecía públicamente la copa de la cicuta a quien alegaba razones válidas para quitarse la vida. Y los héroes y sabios de la antigüedad, ¿no han puesto fin a sus vidas con la muerte voluntaria? Aristóteles dice que el suicidio es una injusticia contra el Estado, aunque no contra la propia persona que lo comete (Ética a Nicómaco, V, 15). Y Estobeo, en su exposición de la ética de los peripatéticos, cita la proposición: "Los buenos han de abandonar la vida ante desgracias excesivas, pero también los malos han de abandonarla por muy afortunados que sean" (Eglogae ethicar, II, c.7). Y, en sentido análogo: "Por eso se debe tomar mujer, engendrar hijos, participar en la vida política, etc. y, sobre todo, amando la virtud, conservar la vida, dispuestos a abandonarla si la necesidad lo requiere". [...]
Arthur Schopenhauer (El dolor del Mundo y el consuelo de la Religión)





13 abril 2007

Oasis

El sol hacía que se quemaran sus pupilas. La sed, la deshidratación hacía acto de presencia, y su cabeza daba vueltas y más vueltas, en círculos inagotables. Se estaba volviendo loca y no había agua que llevarse a la boca. Ya no. Su cantimplora se había acabado hacía tiempo y los pies le ardían, como el resto del cuerpo. Enormes gotas de sudor le cruzaban la cara de un lado a otro y su respiración se hacía cada vez más pesada, más intensa. Jadeante, pero a la vez, difusa...
Se estaba quemando viva. Lo sabía porque notaba arder todas las fibras de su cuerpo. El pecho le escocía. Le dolía el corazón. La sangre se evaporaba, llevándose con ella el poco agua que quedaba en su interior.
Y allá, a lo lejos, lo vio.
Era un oasis.
Al principio no sabía si creer a su vista o la fiebre la estaría engañando. Otro espejismo de los múltiples que sacuden a los perdidos en todos los desiertos. La última ilusión antes de la rendición. Antes de la paz.
Se acercó tambaleante, y a cada paso que daba, la visión parecía más y más real. En sus últimos pasos estaba convencida de que se desvanecería en cualquier instante. Que desaparecería para siempre, que nunca más se sabría nada de aquel lago cristalino y esas palmeras llenas de dátiles que surgían en medio de aquel paraje inhóspito, sin vida, sin ningún tipo de vegetación.
Cuando tocó el agua, no podía creer que sus dedos se mojaran. Cuando la probó, no creyó que fuera verdad. Y, sin embargo, lo era. Era agua. Pura y simplemente, agua.
Estaba salvada.
Ya no había fiebre. Sólo había frescor.

12 abril 2007

Lluvia negra

Deja que en Madrid llueva.
¿Sabes? Realmente no soy tan fuerte. Realmente nunca fui fuerte, así que, por favor, no me admires.
Es curioso como siempre todo tiene que ver con la maldita lluvia. La maldita lluvia que se ha ido llevando uno a uno todos mis sueños, todas mis ilusiones. La lluvia ha hecho de la traición el constante vaivén de mi vida, cuando no vivía en Madrid. La lluvia hizo del fiasco el motor de mi vida cuando vine a Madrid.
Ahora, la lluvia amenaza con ahogarme. Siento subir el agua pero no puedo gritar. Siento subir el nievl pero mis pies están sepultados en cemento.
No sé subir. No sé gritar. Sólo un milagro puede salvarme de ahogarme.
Oyó cerrarse la puerta tras él y comprendió que nada de lo que dijera haría volver al sol. Sabía que habría de quedarse en ese maldito mundo de tinieblas otra vez, hasta que la puerta se abriera de nuevo para traerle la comida. Sabía, por experiencia propia, que jamás saldría de allí si no era con los pies por delante.
Y lo sabía, porque lo tenía todo. Tenía un escritorio, papel y miles de libros. Una cama caliente todas las noches y comida por delante para el resto de su vida. Tenía un baño para él solo, con una bañera en la que se salía el agua, pero una bañera al fin y al cabo. Y un baño limpio, al fin y al cabo.
Sólo que odiaba el blanco... Odiaba el blanco de las paredes acolchadas de su habitación. Y se odiaba a sí mismo.
Odiaba que deseara que llegara el momento en el que esa puerta se abriera cada día por tres veces, para que la misma persona le llevara la comida y la depositara encima del escritorio, donde tenía siempre algún libro abierto, cuartillas medio emborronadas, un cenicero medio lleno y una cajetilla de tabaco a medio vaciar. La persona era siempre la misma. Entraba, dejaba la bandeja y salía, tras esbozar una tímida sonrisa de saludo al "hola" que siempre le dedicaba a las mismas horas. Por desgracia, la persona de la comida jamás le respondía.
Estaba terminantemente prohibido que alguien hablara con él. Le habían aislado. Le había condenado allí porque "no se podía hablar con él". Le habían enclaustrado y sólo le dejaban hablar con las páginas de los libros que leía, con autores muertos hace años y a través de las páginas que escribía. Páginas que, una vez escritas, el mismo hombre que traía la comida se llevaba para terminar arrojándolas a la basura con la intención de que los pensamientos de aquella mente obtusa jamás vieran la luz. Él, que había comprendido el secreto, no podía comunicarlo a otros. Y no porque los otros fueran estúpidos. Sino, porque como en el mito de la caverna, no podían creer que fueran sombras lo que veían.
Así fue como terminó en aquella habitación de paredes acolchadas.
Cuando por fin lo comprendió, quemó el filtro de un cigarrillo hasta hacerlo cortante como el filo de una navaja. Se sentó en la cama, clavó el filtro en las venas de sus muñecas e hizo un corte de arriba abajo, para evitar que la sangre terminara coagulándose. Cogió The Cantos de Ezra Pound, los abrió por una página al azar, se tumbó y se puso a leer.
Cuando lo encontraron, una enorme sonrisa surcaba sus labios. Estaba lívido sobre un charco de su propia sangre, y sobre su pecho, abierto, el mismo poema de Pound que noche tras noche recitaba a voz en grito antes de dormir:
Lo sacarescente, yaciendo en glucosa,
lo pomposo en lana de algodón
con una pestilencia como las grasas en Grasse,
el gran culo costroso, cagando moscas,
tronando de imperialismo,
último orinal, montón de mierda, revolcadero de meados
sin cloaca,
. . . . r, menos escandaloso, . . . . . Episcopus
. . . . . . sis,
agachado, atornillado a la inmundicia,
con sus piernas ondulantes y pustulosas,
con un suspensorio clerical colgándole sobre el ombligo
y su condón lleno de escarabajos negros,
y tatuajes alrededor del ano,
y un círculo de damas golfistas alrededor suyo.

los valerosos violentos
tajándose con cuchillos,
los cobardes incitadores a la violencia
. . . . . n y . . . . . . h comido por gorgojos,
. . . . . . . ll como un feto hinchado,
la bestia de cien patas, USURA
y la inmundicia de los respetadores,
inclinándose ante los señores del lugar,
explicando sus ventajas,
y los laudatores temporis acti
sosteniendo que la mierda solía ser más negra y rica
y los fabianos llorando por la petrificación y putrefacción,
por un nuevo venero de inmundicia cortado en losanges,
los conservadores charlando,
identificados por sus polainas de piel de barrio bajo,
y los rascaespaldas en gran círculo,
quejándose del poco caso,
la búsqueda sin fin, contrademanda por la rascada ausente
los litigantes,
el verde sudor de bilis, los dueños de las noticias, . . . . s
los anónimos
. . . . . . ffe, roto
su cabeza disparada como bala de cañón hacia la puerta de cristal,
atisbando a través de ella por un instante,
volviendo a caer en el tórax, epiléptico,
et nulla fidentia inter eos,
todos con sus espaldas crispadas,
con dagas, y cabos de botella, en espera
de un instante desprevenido;
[...]

11 abril 2007

La soga

No sé vivir sin romperme el corazón cada día que pasa. No sé vivir sin el dolor y la opresión constantes en mi pecho. Ni sé qué es no tener la garganta atenazada por el llanto hora a hora.
Sigo sin saber cómo hacer funcionar mis neuronas. Sigo sin saber cómo lograr que mi cerebro funcione. Sigo sin saber cómo vivir día tras día.
Sigo sin poder decir más de dos palabras sin que me apetezca huir. Sigo sin saber cómo hablar con nadie sin volverme loco. Sigo sin saber cómo dejar de lado el tedio y el hastío por vivir. No sé cómo salir del eterno gris que día tras día gangrena todas las partes de mi cuerpo.
Sólo sé que no puedo dormir por las noches ni despertarme por las mañanas. Sólo sé que hay colores enormes que se introducen todas las mañanas por mi boca y no hacen absolutamente nada. Sólo sé que cada día entiendo menos cosas y me sigue aterrando andar por la calle a la misma hora, camino del mismo destino.
Y sí, sigo viendo la misma soga una vez y otra vez, bamboleándose. Sigo viendo los trece nudos al final y oyendo el desagradable chirriar del cáñamo contra la madera, contra la misma viga.
Pagaré el precio, pero no calcularé el coste. O, al menos, de momento.

Estúpidos

Y nos engañan como a chinos. Y seguimos riéndoles las gracias a los apóstoles de la estupidez. Y cada día mandamos miles de mails a través del ciber-espacio pensando que nuestras acciones ayudarán a salvar a los orangutanes, a que las petrolíferas bajen los precios de los carburantes, a que las mismas petrolíferas dejen de mantener la patente de los miles de motores de electricidad que permitirían no contaminar la atmósfera, a que los budas de Bamiyán no sean destruidos or los talibanes, a que EEUU cierre Guantánamo... Y así, sigue y sigue y sigue.
Pero la única realidad existente en el mundo es la visión de Hobbes: "Homo homini lupus". Y nosotros, que somos estúpidos seguiremos pensando que podemos cambiar el mundo. Pero el mundo es imposible de cambiar. Cohn-Bendit, Erik el Rojo y su puñetera madre terminaron de grandes directivos de IBM, y el alcalde conservador de París se descojonaba de ellos en el 68, porque sabía que tenía razón: "cuando tengáis cuarenta años, estaréis donde yo estoy ahora". No, no se equivocó.
Lo único que no cambia es la estrategia de marketing inventada por los mismos que venden televisores, para que sigamos comprando. El desarrollo sostenible, el altermundialismo, el progresismo y su puta madre son negocios que mueven miles de millones de dólares cada día. Por Dios, si el mayor icono publicitario del siglo XX es la cara del Che Guevara.
Pero tú sigue quejándote. No te veré dentro de diez años cultivando la tierra, ni escribiendo a mano sobre papel reciclado. Seguirás yendo en vehículos motorizados, utilizando ordenadores que liberan radiación y consumirás energía proveniente de centrales nucleras porque, te guste o no, es lo único que mantiene el gasto energético y tú no ibas a quedarte sin agua caliente por salvar el planeta, ¿a que no? Pues entonces, gilipollas.
Eres el más egoista de todos. Eres como yo. Sólo que yo me doy cuenta. Tú no, y sigues engañado. Ah, por cierto. Los que se oponían a las tecnologías eran los de derechas. Los que abogaban por un despilfarro de la naturaleza y la industrialización sin límites, eran los de izquierdas. ¿Por qué no lees un poquito de Historia? Aunque dudo que sepas leer más que panfletos.

04 abril 2007

Sophie (o variaciones sobre un tema de Marcus Miller)

Sophie bailaba. Y bailaba mucho. Sophie bailaba cada maldita noche de cada maldito día en el mismo callejon oscuro a las mismas horas oscuras para el mismo tío oscuro que le hacía oscura su vida.
Y era hermosa. Vaya si lo era. Y a mi me volvía loco.
La conocí porque la vida es una maldita hija de la gran puta que ha decidido joderme cada día. Y por eso me presentó a Sophie. Para seguir jodiéndome.
Sophie se abría a mi cada día. Cada mañana en el mismo sitio. Cada mañana me la encontraba camino de la misma rutina y me contaba todas sus penas. Y nos buscábamos. Cada mañana nos buscábamos. Entre el frío del invierno seguíamos buscándonos. Cada mañana lo mismo.
Y cada noche, lo mismo. Sophie seguía bailando para el mismo tío oscuro que seguía haciéndole la vida oscura. Pero, por las mañanas, era sólo mía. Cuando me contaba todo lo qe le preocupaba era mía.
Miles de veces pude haberle pedido que se viniera conmigo. Que dejara a ese maldito cabrón que le hacía la vida imposible haciéndole bailar en la misma cuerda floja noche tras noche. Pero no lo hice.
Y no lo hice, sencillamente, porque andaba detrás de ti. Y tú, como siempre, preferías seguir esperando al mismo tío oscuro que te hiciera bailar cada noche y te hiciera la vida imposible, noche tras noche, haciéndote bailar en la misma cuerda floja de la que Sophie quería bajarse.
Y yo no tuve agallas para hacer bajar a Sophie de la cuerda en la que se suspendía noche tras noche.
Poco tiempo después me enteré. Sophie había decidido lanzarse al vacío desde la cuerda floja. Sencillamente, no aguantó más. Su cuerpo se estrelló contra los árboles al lanzarse desde el puente.
Tú ocupaste su lugar. Te subiste a la maldita cuerda floja a que te hicieran la vida triste día tras día. Pero te encantaba. Me dejaste jodido. Te vengaste de mí. Porque me quitaste mi vida. Y lo más importante, me quitaste a Sophie.
Tú nunca saltarás de la cuerda floja. Sólo espero que te des cuenta de los golpes que te quedan por afrontar.

Veneno

Hay veces, hay millones de veces en las que no me apetece escribir. Pero sigo escribiendo. Sigo escribiendo porque realmente no sé escribir sin sacar toda la mierda que se agolpa en mi mente día tras día, hora tras hora. Necesito sacar todo el veneno que se agolpa alrededor de mi corazón, la ponzoña que corroe las venas que surcan mi cerebro y que me hacen desear cada día más tatuarme en la espalda lo que los marinos nihilistas rusos llevaban en las suyas: Nací para la muerte.
Puesto que sé que nací para la muerte, he dejado de nacer. Hay quien pensaba que se nacía para los sueños. Yo, como Quevedo, cada día tengo más claro que pañales y mortaja van unidos de la mano y jamás se separan, excepto en el momento más fácil de toda la vida, que es el verdadero final.
No soy nada y no puedo querer ser nada, como decía Pessoa. Y, sin embargo, ego sum qui sum, como le dijo Dios a Moisés cuando le preguntó quién era.
Cartago, hoy como ayer, debe seguir siendo destruida. Pero a pesar de todo, seguimos inmersos en esta Babilonia repleta de mierda y luces de neón, con putas en cada esquina y aprendices degenerados de seres humanos. Es necesario superar toda forma de moral antigua y comprender que el sucidio sigue siendo totalmente lícito, porque Dios no puede suicidarse por mucho que quiera y sólo a nosotros nos ha dado esa facultad.
Sigo contagiado de odio. Sigo contagiado de rabia. Vosotros sois los culpables. Ahora no me vengais con cuentos. Sólo la pandestrucción universal salvará al mundo de la raza humana. Hoy, como ayer, el terrorismo sigue siendo válido. Vosotros lo fomentasteis.

31 marzo 2007

Quizás gracias. Quizás, de nada. No lo sé.

Oigo el resonar del eco de mis pasos. Nubes negras que anuncian tormenta veo a través de mi ventana, que amenazan con embarrar la tierra nuevamente. Ruge el sonido del viento una vez más, y la tempestad vuelve a cabalgar conmigo.
Voy rumbo a Hiperborea. Conozco el secreto de los antiguos bardos, de los contadores de leyendas. Yo he servido a las órdenes de los antiguos dioses. Yo me rebelé cuando el primero de los esclavos cayó. Mis antepasados realizaron las mayores gestas sobre la faz de la Tierra.
Tú estás conmigo, animándome cada día. Me has dado nuevas páginas de un papel tan fino como las fibras de la seda. Es blanco, y tiene la capacidad de ir a formar parte de un libro enorme, escrito todo de seguido, sin capítulos ni paradas. Esta vez, no. Esta vez todo se hace bien, completamente.
Soy excesivamente críptico, como un poema de Eliot. Porque "Abril es el más cruel", y se acerca.
Pero ya me da igual. Había miles de formas de darte las gracias por haberte conocido. Ésta sólo pretendía ser una más, aunque a mi manera.

"El arte de las almas feas.- Se le trazan al arte límites demasiado estrechos al exigirle que sólo las almas bien ordenadas, moralmente equilibradas, puedan tener en él expresión. Así como en las artes plásticas, del mismo modo hay en la música y en poesía un arte de las almas feas, al lado del arte de las almas bellas; y los efectos más poderosos del arte, conmover las almas, mover las piedras, cambiar las bestias en hombres, es tal vez aquel arte el que mejor los ha logrado."
(Friedrich Nietzsche. Humano, demasiado humano.)

23 marzo 2007

"No lloréis por mí, ya estoy muerto."

Vuelves otra vez a mí. Querida, cierta y puta soledad.
Cansado de esperarte, me voy. A confundirme entre las luces de neón que se ocultan en mis sueños. A mezclarme con la Nada de la que nunca debí haber salido y a la que puede que vuelva cuando menos me lo espere. Eternamente tuyo sigo siendo.
Como siempre a estas horas, me voy. Confuso y desarmado, desahuciado como siempre, como todas las noches. Como casi siempre, hay un abismo entre eso que algunos llaman la felicidad y yo. Como casi siempre hay negras sombras que esperan agazapadas, mirándome con sus ojos rojos de ira y de miedo. Como casi siempre, hay un bosque enorme, yerto y frío que me espera. Como casi siempre, allí voy a perderme. Pero antes...
Antes pasarán horas eternas y me invadirá el sudor de nuevo. Volverán los nervios a recordarme que sigo siendo humano. Y que, como humano, mi única condición es el sufrimiento. Por eso la Esperanza quedó en la Caja de Pandora. Por eso nos dejaron todo. El mayor de todos los males nos ha sido dado para que nos volvamos locos cada día un poco más, pero sigamos esperando aquello que jamás se cumplirá. Porque somos todos nosotros un abismo infranqueable de tinieblas y a nuestro lado sólo tenemos la eterna náusea de la vida.
Pero ya he hablado bastante, me marcho a confundirme con las luces negras de neón de la inconsciencia. Mañana, ya no despertaré.

22 marzo 2007

Funambulista

Te sentirás triunfante en tu lecho de rosas. Te sentirás radiante sobre el adoquinado ardiente, a cuarenta grados a la sombra, confundiendo almas y gozando del vértigo provocado. Sentirás la alegría del dolor provocado, mientras se retuercen de sufrimiento a tu lado aquellos a quienes hieres.
Será todo por un tiempo pasajero.
Vigila tus días, siempre pueden estar contados.
No sabes lo que es vivir en la cuerda floja.

21 marzo 2007

In the available light...

Imaginándote en la perfección, sólo conseguí que la caída fuera mucho más grande. Caí desde 10.000 metros de altura de manera totalmente libre y al estrellarme contra el suelo -por supuesto, sin ningún tipo de paracaídas-, sentí la inmediata rotura de todos mis huesos. Todos mis órganos internos estallaron al unísono con inusitada violencia. Sentí el desgarrar de los tejidos internos y el dolor enorme que todo eso provocaba. Mi estómago estalló e inundó de sangre y jugos mis entrañas que comenzaron a arder. Mi boca se llenó de sangre y sentí que me ahogaba al salir los fluidos por mis fosas nasales.
Mi cerebro se colapsó y la negrura más impenetrable me invadió. Desde entonces, moro en un mundo que se ha hecho gris, y el enorme miedo me invade en cada paso que doy, en cada nuevo paso que mi mente va y vuelvo siempre a los mismos pensamientos, porque la Historia, el Hombre y el Mundo son cíclicos como eterno castigo por vivir en un mundo esférico sin ningún tipo de referencia espacial real.
Porque el Infinito amenaza con castigarme por los siglos de los siglos como si fuera Prometeo. El águila no va a marcharse y se queda conmigo para labrar mi condena día tras día, y hora tras hora. Porque seguirán creciendo mis entrañas tras cada nueva caída y seguiré cayendo sin ningún tipo de protección hasta que mi mente termine por secarse totalmente. Porque todo lo que puede llevarse la luz es todo lo que me ha sido arrebatado. Y, desde entonces, no hay salvación posible.
Dolor, tan sólo dolor. Ése es el fin último de nuestra existencia.

20 marzo 2007

Mañana

Vuelvo a tener una copa de hiel en mis manos.
Tiempo es de lo único que ya no dispongo, pero prefiero quemarlo contigo que dejar que me queme con sus malditos compases. Sin embargo, esa enorme copa está aquí para ser consumida y nadie la quiere probar, así que siempre me toca tragar con lo último de la noche.
El humo sigue embadurnando las paredes de mi habitación, blancas como la Nada. Horror vacui a las doce de la noche y voces que siguen gritando en mi cabeza.
Mañana me levantaré con dolor de cabeza, dolor en el pecho y la sensación de no haber dormido nada, pero tendré que cumplir con la rutina de encontrarme en un mundo hostil y alejado del paraíso del que me sacaron antes de que yo existiera.
Aparte de todo, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Mañana despertaremos.

17 marzo 2007

Sal a la calle

Cada vez que salgo a la calle soy más consciente de que no pertenezco al mundo. La cosa no tiene mucha mayor importancia, puesto que ya me he acostumbrado, más o menos. Sin emargo, hay partes en mi mente que siguen atormentándome para que, o bien siga luchando, o bien me termine de rendir. Nunca sé muy bien qué es lo siguiente que voy a hacer, pero cada día más gente me demuestra que no estoy solo del todo, así que puede que siga luchando, puede que no me rinda nunca, o puede que lo haga pronto, nunca se sabe.
Sin embargo, sigo enfrentando la vida cara a cara cada día que salgo a la calle, y a la calle no le gusta nada lo que ve. Alguien libre.

16 marzo 2007

En esta carrera no hay medalla de plata para el segundo

Mis neuronas no funcionan bien. Pero, eso, ya lo sé desde hace muchísimo tiempo.
Siempre estuve fuera. Y, sin embargo, no entraré. Quemaré vuestras puertas, romperé vuestros cristales y, si es necesario, haré que me encerréis en vuestras cárceles, pero no pienso ceder nunca. Recomiendo leer 13,99 euros para entender hacia donde nos lleva el éxito y la competitividad, adonde nos llevan todos nuestros estudios, nuestros masters, nuestra alegría de la vida... Al fracaso, al dolor.
Ten el mundo en una mano, y empieza a conocer todo su peso.
Sinceramente, no quiero ser como ellos.
Sólo quiero ser yo.
Me retiro de la carrera por llegar primero.

15 marzo 2007

Todos nuestros sueños de juventud se han ido por el desagüe

Yo sólo era un chaval. Tú andabas por los treinta y tantos. Siempre quería dejarme el pelo largo y tú tenías una melena que te llegaba hasta el culo. Entre Beatles y Rolling te quedabas con los dos, a pesar de que el rollo destroyer te decía que te quedaras con los segundos.
Con apenas catorce años me dejaste hechizado con las cuatro cuerdas y entonces yo, que siempre fui maleable como el estaño, quise sacar el mismo sentimiento de aquel trozo de madera y metal electrificado que el que tú me producías cada vez que te oía. Muchos años después todavía sigo intentándolo, pero ahora ya sé tocar el bajo.
Fuiste uno de los primeros Héroes que cayeron para mí. Eran más de las tres de la mañana y yo tenía dieciséis años. Me quedé a esperarte después de un concierto. Saliste, me reconociste de la primera fila y me diste una púa... Pero el bajón de heroína que cabalgaba por tus venas y tus ojos suplicando la muerte todavía me impactan.
Se me fueron por el desagüe muchas de mis ilusiones y, por una vez, odié el Rock & Roll, odié este mundo y odié a todos aquellos que caen en las garras de las ilusiones a dinero el gramo.
Años después escucho los discos, siguen aflorando las lágrimas a mis ojos y sigo acelerado. Años después yo he pasado los veinte, tú los cuarenta. Aún tienes pinta de seguir metiéndote mierda, no sé por cuántos años más, pero ya sé valorar las cosas en su justa medida.
Pero, a pesar de todo, sigo llorando cada noche.

Que no muera en Nanclares

Alicia está en Bilbao, yo estoy en Madrid.
Alicia es inocente como una bruja, yo soy jodidamente malo como el Demonio.
Alicia es homosexual, yo soy heterosexual.
Pero hacemos el amor todas las noches.

"¿Quién diría es mejor el perfume del triunfo al dolor en tus ojos?"

08 marzo 2007

No hay alambradas...

Sólo hay enormes alambradas a cada paso que doy. A cada nuevo intento, me corto y destellan en mi piel las gotas irisadas de mi sangre. Me siento como un Cristo barroco, como una enorme sanguijuela que recitara su infinita letanía al revés, haciendo restallar la sangre hacia fuera, en lugar de hacia dentro.
Sólo hay oscuridad, y el mundo es negro como la muerte. A cada nueva mirada, la soga se bambolea una y otra vez...
Sólo hay alambradas entre puntos y puntos a los que voy y de donde vengo. Una enorme trinchera es mi mundo. Un vasto campo de batalla, cubierto del olor a ceniza, podredumbre y pólvora.
Ya sólo queda la espera, ha comenzado el olvido.

...

22 diciembre 2006

I wanted to cry (but the tears wouldn't come)

¡Que te jodan!
Maldito tiempo del demonio.
Siempre habrás de correr en mi contra... Demasiado rápido cuando quiero, demasiado lento cuando no quiero.
Se van los últimos acordes en la noche y se me va tu cuerpo. Te me vas. Te escapas, como la arena se cuela entre la parte fina del reloj. "All we are is dust in the wind".
Así me siento yo, demasiado volátil, como el polvo. Como una pluma suspendida en un tremendo vendaval de ternos minutos y segundos que corren inexorablemente en mi contra.
Déjalo, déjalo ya y apaga la luz, raja el telón y que digan que la maldita farsa ha terminado entre el humo del último cigarrillo que apagaré esta noche.
Mañana el andén volverá a recordarme toda mi maldita podredumbre y volveré a notar el olor a herrumbre envolviendo todo mi mundo, mientras se van desmoronando las piedras del suelo a mi paso...
Pero, para mañana, aún me queda tiempo.
Tiempo... maldito y jodido tiempo.
Deja que la nieve me cubra mañana e hibernaré hasta que tú quieras.

04 noviembre 2006

Camino

Si me levanto de una forma, a saber cómo terminará el día.
Subterranean Homesick blues en clave de jazz-swing. Notas pastosas que salen de un saxo y sólo la eternidad para disfrutarlas.
Enfrentarse a uno mismo y seguir saliendo airoso por demasiadas sentencias de la Audiencia Nacional que digan lo contrario. Seguiremos gritándole al aire que somos demasiados para que nos venzan. Hoy como ayer, "S.A. Aurrera, jo ta ke".
¿Seguirás teniendo miedo? Todo es cuestión de horas, pero sé que queda poco para el Infierno. Seguirá abriendo las fauces y me sentiré como debió sentirse Dante dando una vuelta por los siete círculos de los condenados, hasta llegar a conocer a Belcebú.
Sólo queda esperar... El resto, sólo es Historia y críptica.

02 noviembre 2006

Do not disturb

Cierro los ojos, me tapo los oídos y cierro la boca mientras me siento en una esquina de este maldito cuarto y me hago un ovillo. Privación sensorial, modelo Guantánamo 2.0 en versión casera y propia.
El mundo me queda cada día más grande.
"Te amo, aunque sepa que me iré" Miguel Oñate dixit...
P.D: Ruiki, esto no está muerto, sólo se aletarga de vez en cuando.

27 septiembre 2006

Hollow years

HOLLOW YEARS
He's just the kind of man
You hear about,
Who leaves his family
For an easy out.
They never saw the signs,
He never said a word.
He couldn't take another day.
Carry me to the shoreline,
Bury me in the sand,
Walk me across the water,
And maybe you'll understand.
Once the stone
You're crawling under
Is lifted off your shoulders.
Once the cloud that's raining
Over your head, disappears,
The noise that you'll hear
Is the crashing down of hollow years.
She's not the kind of girl
You hear about,
She'll never want another
She'll never be without.
She'll give you all the signs,
She'll tell you everything,
Then turn around and walk away.
Carry me to the shoreline,
Bury me in the sand,
Walk me across the water,
And maybe you'll understand.
Once the cloud that's raining
Over your head, disappears,
The noise that you'll hear
Is the crashing down of hollow years.
Dream Theater

Canción de piratas

CANCIÓN DE PIRATAS
Me agarro fuerte a mis tripas y emociones,
si quiero una vez más
seguir fuera del camino, perdido a la deriva.
Niña, vámonos.
Luz de misterio del faro de ningún lugar,
banderas negras,
heridas y naufragios
no frenan mi destino hacia una playa más.
Desplegar velas y a volar,
el estigma del pirata por bandera,
¿pa' qué más?
Mar de cuchillos, cielo sin fin,
y pongo popa a tu querida estupidez.
Nos gusta la pelea,
¿qué importa la victoria?
¿Que hará sentir la piel
por un palmo de aire, por un metro de mar?
¡Ten cuidado!
¡Sí!
Doctor Deseo