02 enero 2006

Cautivo de la lluvia, la esperanza y de tus ojos

Es 2 de enero. He vuelto al Norte. He vuelto a Ti.
Comienza un nuevo año, según el calendario estúpido por el que nos regimos algunos. Este año ha comenzado de manera distinta. Este año la lluvia me acompañaba, este año el Norte estaba en mí. Este año he vuelto a una habitación de las dos que tiene mi casa tras dos años fuera. Volver al lugar donde los campos son siempre verdes me hace recobrar fuerzas y me permite escuchar el silencio. El silencio, cosido al viento, traía retazos de tu nombre a través de las montañas en las que vives, conectadas por la roca y la Madre Tierra. Los elementos se han congraciado para unirme contigo a través de minerales y poros en Gea, por los que manaba el agua que le sobraba. Una ducha caída del cielo ha mojado mi cara en la mañana del primer día de enero mientras pensaba en ti, envuelto en un abrigo negro, caminando por calles llenas de musgo y helechos. En ese momento, mi rabia volvió a recordarme que odio el no tenerte cerca.
Sin embargo, nada puedo hacer. No puedo obligarte a realizar algo que estoy seguro nunca querrás y, a pesar de todo, como dirían Pink Floyd, How I wish you were here. Me imagino a 100.000 personas cantando al son de mi voz el estribillo, siendo tú la única persona de espaldas entre el público. Mis encías, ensangrentadas, llorando hiel por haberte herido cuando aún era demasiado pronto para confidencias y, de rodillas, sobre un escenario suplicando que nunca te vayas cuando aún no has venido.
Mi vida es un mar de contradicciones y tú eres la primera de todas ellas. Aún así, mi año ha comenzado con esperanzas. Con esperanzas de encontrarte por fin, o de al menos acercarme más de lo que nunca hubiera deseado. Es probable que los días terminen alejándome. Tengo 363 por delante para coserme a tu cuerpo, o rasgarme como una prenda de lana comida por la polilla.
Triana están cantando por ti y tú no les escuchas. No sé qué más puedo hacer.
Al menos, mi sueño cumple cinco años. Aprendió a comer, echó a andar, pronunció sus primeras palabras en una soleada mañana de domingo en abril y sale a cautivar estrellas cada noche que vosotros le dejáis.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué envidia me da el Norte... Y yo aquí metida!
Me gustan estos principios de año "alternativos" (ya sabes, son muy cools...:p).

Felices primeros días de lo mismo de siempre, aunque nos guste pensar que esta vez sí, será distinto... ¿Lo será? (Yo también soy humana...)

Besotes

Anónimo dijo...

Esa canción de Pink Floyd es un temazo. Un saludo a todos.