
"Silencio la tierra va a dar a luz un árbol".
(Vicente Huidobro)
Como volviendo a ti. Como siempre esperando. Algunos, se atreven a vaticinar para esta noche nieve en las cumbres. Vuelvo a mis lugares favoritos una y otra vez con la mente.
Salgo de Las Majadas con el coche. De camino, me cruzo con infinitas aliagas carcomidas por el hielo. La nieve está empezando a caer y los caminos no son excesivamente esperanzadores como para pasar una noche al raso. Te tengo cerca, da igual.
Nieva con fuerza. Infinitos copos caen sobre el parabrisas de mi coche. La sierra se transforma como por arte de magia. La terrible sequedad que agrieta el suelo desaparece. La tierra está lista para tragar el néctar del cielo. Nadie quiere perderse el espectáculo.
Mis faros no alumbran bien, pero conozco el camino. Cada curva de la pista ha quedado grabada en mi mente como si de un reclamo vital se tratara. Como los salmones que vadean el río para deshovar y morir, o los pájaros que vuelven a las marismas del sur de España sin haber hecho nunca antes el camino. Tu recuerdo me embriaga y me ahoga.
El frío entra por todos los recovecos de mi coche. A lo lejos, comienzo a divisar los alvares. Se les huele desde lejos, y se les siente desde mucho más aún. Una curva, otra curva, hielo en la carretera. Exprimiendo al máximo los reflejos, pongo las largas y subo de marcha, aun a riesgo a de que el coche se ahogue. Veo los carámbanos colgar de los laterales del camino. Por suerte, aquí no ha comenzado a nevar, pero hay mucha humedad, como si la tierra quisiera mostrarle al cielo un reclamo para que la moje.
Los alvares han vuelto. Ya están aquí. Cientos de años sin moverse del mismo lugar, y retroalimentándose entre ellos. A mi paso, mueven las agujas y hacen ruido, como saludándome. Bajo las ventanillas y el aroma invade mi coche. Yo también les saludo y lo saben porque mueven aún más rápido las ramas. Estamos contentos de volver a encontrarnos, aunque sea en la distancia.
Otra curva, otra placa de hielo. La recta está cercana, sólo un poco más.
Hemos llegado a la recta. Primera bifurcación de la noche. Freno, no apago el motor y con las largas puestas, me bajo del coche.
Aspiro el aire. Trae noticias. "Deprisa o no llegarás a tiempo". Efectivamente, la nieve empieza a caer. Miro al cielo, se moja mi cara mientras los copos se introducen en mi alma. Deprisa o no llegaré a tiempo.
Vuelta al coche. A seguir. Un poco más rápido. Me abrocho hasta arriba el abrigo y pongo la calefacción. Rompemos el encanto pero no puedo arriesgarme ahora. Seguimos.
Segunda bifurcación. A la izquierda y seguir subiendo. Mucho cuidado ahora. Paso de animales, a ellos también les gusta la nieve aunque estemos en enero y a un grado bajo cero.
Sigo, nieva con más fuerza. Primera curva y otra recta. Casi no veo el camino con la nieve... Segunda curva, despacio. Se bajan las ventanillas del coche... quietud. Otra curva, otra recta y a la mitad de la misma detengo el coche. Paro el motor pero no apago las luces.
Bajo. Hay silencio, no oigo nada. Me llaman los alvares. Mueven las ramas y algunos más jóvenes hasta el tronco. Silencio ahora. Me acerco y lo veo...
La tierra se abre mientras caen los copos. Me siento, aunque el suelo esté húmedo. Me acerco lo más posible. Se dilatan los poros de Gea. De repente, el silencio. La quietud, el último espasmo. Ahí está. La tierra ha dado a luz un árbol...
Me levanto, aspiro el aire. Huele a vida. Toco los troncos. Cuentan historias. El suelo resbala, pero me afirmo con fuerza. De repente, todo el bosque estalla en un ruido abrumador. Los pinos mueven las agujas al son del viento. Las aliagas se desperezan de su sueño invernal. El tejo baila solo, sin querer hacer daño. Un acebo se contorsiona. Los cipreses, de pequeños sólo pueden alegrarse, nada más. Todo el mundo se ha parado y yo estoy en el medio.
Me doy la vuelta y te veo. Estás al fondo, casi en la carretera. Una sonrisa se dibuja en tus labios. Me has seguido. Estamos juntos, nada me importa. La tierra acaba de alumbrar un árbol. Lo sabes. Lo sé. Caen los copos, nos mojamos.
Eso nos basta.
5 comentarios:
Eso es.
Gracias, Agúndez.
Brutal, me encanta!!
Grande, proudhom
Cada día estás más bueno...
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