Como el mar. Como las olas al llegar a la playa. Así vienes, te vas y vuelves a venir y te vuelves a ir. Salado y escociendo en las heridas. De olor pentetrante como la brea.
Niebla en el horizonte, demasiado sol durante el día y luna nueva en las horas nocturnas. Demasiado silencio en el rompiente de los acantilados, como una mala tempestad esperando para romperse en mil pedazos.
"El mar, como lugar donde ocurren las cosas...". Como barcos encallados en mitad de la noche. Como restos de una absurda historia de amor que amenaza con el desencuentro cada vez que se piensa en ella. Una habitación de hotel ocupada por cadáveres de un romance que jamás tiene lugar. Personajes asesinados de una novela policíaca al que su autor olvidó darles nombre.
Sainete de borracheras confusas, de absurdos comedores de opio. Alisando los últimos pliegues de un coño judío, como el maldito Miller al que me niego a seguir.
Hay mentiras de verdad y verdades de mentira. Hay lobos con piel de cordero. Y sangre en las heridas, restallando al sol bajo el látigo de la mansedumbre, del tedio, de la disolución de la cordura. Hay vómito en mitad de la noche resbalando por tu frente y sudor entre tus piernas.
Hay sólo Muerte entre los que quedamos con vida. Porque el semen sigue siendo demasiado precioso como para andar desperdiciándolo. Buenas ganas me dan de arrojarme contra el último barranco en mitad de la última noche de la Tierra. Quiero vivir para ver el último beso de la última pareja humana. Quiero ser el maldito testigo mudo y solitario que camine por la tierra yerma. Por los parajes sin nada.
Quiero ser la Nada misma. Quiero fundirme en la oscuridad.
Arrojarme desde mi ventana y volar libre. Al menos hasta que mis tripas se esparzan por el asfalto, componiendo un hermoso collage anarquista.
Niebla en el horizonte, demasiado sol durante el día y luna nueva en las horas nocturnas. Demasiado silencio en el rompiente de los acantilados, como una mala tempestad esperando para romperse en mil pedazos.
"El mar, como lugar donde ocurren las cosas...". Como barcos encallados en mitad de la noche. Como restos de una absurda historia de amor que amenaza con el desencuentro cada vez que se piensa en ella. Una habitación de hotel ocupada por cadáveres de un romance que jamás tiene lugar. Personajes asesinados de una novela policíaca al que su autor olvidó darles nombre.
Sainete de borracheras confusas, de absurdos comedores de opio. Alisando los últimos pliegues de un coño judío, como el maldito Miller al que me niego a seguir.
Hay mentiras de verdad y verdades de mentira. Hay lobos con piel de cordero. Y sangre en las heridas, restallando al sol bajo el látigo de la mansedumbre, del tedio, de la disolución de la cordura. Hay vómito en mitad de la noche resbalando por tu frente y sudor entre tus piernas.
Hay sólo Muerte entre los que quedamos con vida. Porque el semen sigue siendo demasiado precioso como para andar desperdiciándolo. Buenas ganas me dan de arrojarme contra el último barranco en mitad de la última noche de la Tierra. Quiero vivir para ver el último beso de la última pareja humana. Quiero ser el maldito testigo mudo y solitario que camine por la tierra yerma. Por los parajes sin nada.
Quiero ser la Nada misma. Quiero fundirme en la oscuridad.
Arrojarme desde mi ventana y volar libre. Al menos hasta que mis tripas se esparzan por el asfalto, componiendo un hermoso collage anarquista.
1 comentario:
Las unicas tripas contra el asfalto seran las mias , solo espero que me recuerdes.
Publicar un comentario