Gotas de dolor sobre charcos de olvido.
Mi mano pegada al cristal de un tren en un andén. Mi mano se va pegada a la ventanilla mientras mis sueños se alejan en la inmensidad de la noche. Vuelve el frío del otoño y los perros a sus cubiles.
Vuelven los aullidos a la luz de la luna nueva, y los vómitos a mi almohada. Vuelve el sabor de la hiel a mi boca tras derramarme en silencio la estupidez sobre la cara.
Sigue siendo necesario sangrar cuando el baile de sombras vuelve a mi habitación cuando habla el silencio.
Pero sigo teniendo tu isla de cielo, y tormentas por olvidar en tu puerto.
Saltaría al vacío por ti. Viviría mil infiernos, descendería hasta el último nivel de Dante sólo porque estuvieras bien.
Juro que no descansaré hasta conseguir que sientas que todo cobra un sentido. Voy a salvar todo lo que queda de esperanza en ti. Voy a lograr que nunca más sientas miedo. Me dan igual las cosas, y me da igual todo.
Porque las nubes se despejan siempre tras la tempestad y, al fin y al cabo, el agua siempre trae vida. Porque las heridas siempre cicatrizan y los buenos cuidados hacen que jamás queden marcas.
Sudor, besos y labios por compartir. Porque es tocar el borde de tu boca. Porque la vida es demasiado preciosa y sigue siendo demasiado valiosa a tu lado para desperdiciarla.
Porque quiero seguir viviendo entre tus brazos, porque no me importan las magulladuras, porque no me importa el mundo, porque si encontré lo que buscaba no pienso dejarlo escapar.
Porque nos escapamos del mundo con cada caricia.
Porque somos tú y yo.
Y el resto no importa.
Mi mano pegada al cristal de un tren en un andén. Mi mano se va pegada a la ventanilla mientras mis sueños se alejan en la inmensidad de la noche. Vuelve el frío del otoño y los perros a sus cubiles.
Vuelven los aullidos a la luz de la luna nueva, y los vómitos a mi almohada. Vuelve el sabor de la hiel a mi boca tras derramarme en silencio la estupidez sobre la cara.
Sigue siendo necesario sangrar cuando el baile de sombras vuelve a mi habitación cuando habla el silencio.
Pero sigo teniendo tu isla de cielo, y tormentas por olvidar en tu puerto.
Saltaría al vacío por ti. Viviría mil infiernos, descendería hasta el último nivel de Dante sólo porque estuvieras bien.
Juro que no descansaré hasta conseguir que sientas que todo cobra un sentido. Voy a salvar todo lo que queda de esperanza en ti. Voy a lograr que nunca más sientas miedo. Me dan igual las cosas, y me da igual todo.
Porque las nubes se despejan siempre tras la tempestad y, al fin y al cabo, el agua siempre trae vida. Porque las heridas siempre cicatrizan y los buenos cuidados hacen que jamás queden marcas.
Sudor, besos y labios por compartir. Porque es tocar el borde de tu boca. Porque la vida es demasiado preciosa y sigue siendo demasiado valiosa a tu lado para desperdiciarla.
Porque quiero seguir viviendo entre tus brazos, porque no me importan las magulladuras, porque no me importa el mundo, porque si encontré lo que buscaba no pienso dejarlo escapar.
Porque nos escapamos del mundo con cada caricia.
Porque somos tú y yo.
Y el resto no importa.
5 comentarios:
Recuerda las razones que a veces das para seguir adelante en otros momentos sin esperanza.
Jooooope, que cosas tan bonitas escribes, te puedo robar alguna? Ya sabes... para apropiármela cuando no sepa describir lo que siento...
besitos
A. Gabriela
Coge lo que quieras, no hay ningún problema. De todas maneras, muchas de mis cosas no son originalmente mías, hay muchísima "intertextualidad" (como el plagio, pero en fino) pero cambiadas un poquito.
Pero claro, coge lo que quieras. Internet es para todos y si esto está aquí es para disfrutarlo (entre comillas porque dudo que esto se pueda disfrutar).
Un abrazo.
Y en un par de semanas sexo, ternura y misterio...
Y que lo digas. Expectantes estamos...
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