11 agosto 2007

Sin título

Senectud.
Me siento demasiado viejo y pesado como para intentar nada.
Sólo hay una tremenda oscuridad a mi alrededor. El aire caliente de la calle, a oleadas, intenta entrar en mi habitación cubierta por la ponzoña y la enfermedad de la mente.
Sólo oigo voces que vienen desde dentro del colchón y la almohada me abraza y me atenaza el cuello con cada vez más fuerza. Apenas puedo ya respirar, y sólo siento la falta de oxígeno, la asfixia.
El fin está cerca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

el fin no esta cerca aun faltan 80 anos para que sea verdad.