Vuelves otra vez a mí. Querida, cierta y puta soledad.
Cansado de esperarte, me voy. A confundirme entre las luces de neón que se ocultan en mis sueños. A mezclarme con la Nada de la que nunca debí haber salido y a la que puede que vuelva cuando menos me lo espere. Eternamente tuyo sigo siendo.
Como siempre a estas horas, me voy. Confuso y desarmado, desahuciado como siempre, como todas las noches. Como casi siempre, hay un abismo entre eso que algunos llaman la felicidad y yo. Como casi siempre hay negras sombras que esperan agazapadas, mirándome con sus ojos rojos de ira y de miedo. Como casi siempre, hay un bosque enorme, yerto y frío que me espera. Como casi siempre, allí voy a perderme. Pero antes...
Antes pasarán horas eternas y me invadirá el sudor de nuevo. Volverán los nervios a recordarme que sigo siendo humano. Y que, como humano, mi única condición es el sufrimiento. Por eso la Esperanza quedó en la Caja de Pandora. Por eso nos dejaron todo. El mayor de todos los males nos ha sido dado para que nos volvamos locos cada día un poco más, pero sigamos esperando aquello que jamás se cumplirá. Porque somos todos nosotros un abismo infranqueable de tinieblas y a nuestro lado sólo tenemos la eterna náusea de la vida.
Pero ya he hablado bastante, me marcho a confundirme con las luces negras de neón de la inconsciencia. Mañana, ya no despertaré.
Cansado de esperarte, me voy. A confundirme entre las luces de neón que se ocultan en mis sueños. A mezclarme con la Nada de la que nunca debí haber salido y a la que puede que vuelva cuando menos me lo espere. Eternamente tuyo sigo siendo.
Como siempre a estas horas, me voy. Confuso y desarmado, desahuciado como siempre, como todas las noches. Como casi siempre, hay un abismo entre eso que algunos llaman la felicidad y yo. Como casi siempre hay negras sombras que esperan agazapadas, mirándome con sus ojos rojos de ira y de miedo. Como casi siempre, hay un bosque enorme, yerto y frío que me espera. Como casi siempre, allí voy a perderme. Pero antes...
Antes pasarán horas eternas y me invadirá el sudor de nuevo. Volverán los nervios a recordarme que sigo siendo humano. Y que, como humano, mi única condición es el sufrimiento. Por eso la Esperanza quedó en la Caja de Pandora. Por eso nos dejaron todo. El mayor de todos los males nos ha sido dado para que nos volvamos locos cada día un poco más, pero sigamos esperando aquello que jamás se cumplirá. Porque somos todos nosotros un abismo infranqueable de tinieblas y a nuestro lado sólo tenemos la eterna náusea de la vida.
Pero ya he hablado bastante, me marcho a confundirme con las luces negras de neón de la inconsciencia. Mañana, ya no despertaré.
1 comentario:
La esperanza es el mayor mal de los hombres pues es el único que alarga el sufrimiento.
Publicar un comentario