20 marzo 2007

Mañana

Vuelvo a tener una copa de hiel en mis manos.
Tiempo es de lo único que ya no dispongo, pero prefiero quemarlo contigo que dejar que me queme con sus malditos compases. Sin embargo, esa enorme copa está aquí para ser consumida y nadie la quiere probar, así que siempre me toca tragar con lo último de la noche.
El humo sigue embadurnando las paredes de mi habitación, blancas como la Nada. Horror vacui a las doce de la noche y voces que siguen gritando en mi cabeza.
Mañana me levantaré con dolor de cabeza, dolor en el pecho y la sensación de no haber dormido nada, pero tendré que cumplir con la rutina de encontrarme en un mundo hostil y alejado del paraíso del que me sacaron antes de que yo existiera.
Aparte de todo, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Mañana despertaremos.

1 comentario:

may dijo...

Nuestros sueños son lo único que nos queda, pues es lo único que no pueden quitarnos.