26 septiembre 2006

Vigilia eterna

Eterna noche de otoño.
Noches de vigilia.
El sueño no quiere venir a visitarme cuando me meto en la cama, y me abandono en los brazos de la desesperación, del sudor frío, de la crispación absoluta.
Muerdo mis labios, golpeo la almohada con impotencia, mientras vuelven los fantasmas en la oscuridad y dilucido pensamientos complejos que impiden que me relaje.
No pasa el tiempo, no pasa.
Es tan difícil hacer feliz a quien queremos.
Es tan difícil convivir conmigo.
Odio ser así.

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