25 septiembre 2006

Certeza

Salir del trabajo. Un buen día. Sentirme contento conmigo mismo.
El aire me trae un olor especial, un olor familiar, un olor de recuerdos, de alegrías.
Por primera vez, siento el otoño. Como todos los años, vuelve sin avisar, anunciando el invierno, el letargo.
Se regocijan los montes con las primeras lluvias. Vuelve un poco el ciclo vital tras tanta desolación.
Poco más de cuatro días para vivir el Paraíso. Comportándome como un Fugitivo del mismo durante tres largos y tediosos meses.
Gusto por mezclarme con la gente, con la vida. Aunque realmente haya poco que ofrecerme.
Ni los que me leen comprenden el mundo, y sólo dicen sandeces. "Te falta alcohol". Hazme un favor, sigue bebiendo y muérete ya. Libra al mundo de otra mente aparcada más.
La sociedad sigue estando vacía.
El mundo sigue siendo vacuo.
La Ética ha muerto en manos del falso placer.
No existen responsabilidades, ni consecuencias.
Pero lo tengo claro: mis hijos no conocerán el yugo del éxito y la competencia.
Vosotros podéis hacer lo que queráis.
Vuestra vida acabará con una depresión.
Yo viviré feliz por años sin término, a pesar de las dificultades.
Os lo aseguro.

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