Oigo a los niños jugar en la calle.
Noche de septiembre.
La noche llega antes, cada vez más. Va llegando mi tiempo.
Extraño tiempo.
Mucho calor, para este mes y estas latitudes.
Mucho calor, y mucho viento.
Viento sofocante.
El viento quiere desdibujar una luna creciente que se afana en seguir su recorrido.
Suena el jazz en mi cuarto.
Desdibuja la luna. Pastosa, espesa, eternamente blanca.
El sonido de una trompeta arrancando notas pastosas, espesas, blancas como la eternidad.
Y espero.
Espero sentado que pase el tiempo.
Que pase esta noche larga como las notas que salen de una trompeta tocando jazz en mi cuarto.
Y el día, seco como las notas de un contrabajo. Muy seco.
Espero que sigan alargándose las noches y llegue el otoño.
Que caigan las hojas, que se vayan de los árboles.
Entonces sí que sonará el jazz.
Entonces sonarán Autumn leaves y sabré que I'm a fool to want you.
Hasta entonces, dejaremos que suene "solo", el jazz.
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