
"Doctor, doctor, míreme. La metamorfosis es mi virtud, mi perdición. Doctor, doctor, este es mi regalo, mi pulso, mi sangre y mi caricia, ¡aquí está tu deseo!"
Con estas frases tan chocantes pronunciadas por la voz ronca de Ander Lipus (pedazo de comediante) se inicia el nuevo disco de Doctor Deseo, llamado Metamorfosis. Un directo compuesto por temas lentos y otros no tanto arreglados para la ocasión (como dice el subtítulo es un álbum "básicamente lento"). Tras mucho tiempo de silencio (no llega a dos años, pero para los acérrimos de este grupo es una eternidad), vuelvo a tener noticias de Francis y sus chicos. Verlos en directo fue un bofetón a la estupidez hace ya tiempo, disfrutar de ellos en directo en el Teatro Arriaga en casa es algo sublime. Volver a verlos gracias al DVD con 25 temas es algo que me llena enormemente. Sinceramente, han parido una obra como sólo ellos podían hacer. Todavía resuenan en mi cabeza las frases intercaladas entre canción y canción o en las propias canciones, mientras vuelvo a recrear en mi cabeza a Francis contorsionándose entre los palcos del Arriaga, o bailando con las mujeres del público. Increíble front-man en casa. Hay canciones que he vuelto a descubrir gracias a este disco, como las pertenecientes al "Atrapado en tu silencio... de incertidumbres y caricias" que en tranquilo ganan enteros. Mención especial a Nunca la podré olvidar (balada para una puta), canción que sigue arrancándome las lágrimas. Además puedo disfrutar una y otra vez de Corazón de Tango o de Gotas de dolor... un charco de olvido. Sinceramente, me da igual lo que piense la gente; Francis Díez es el mejor letrista de este país, y su música despierta lo más oscuro de nuestras almas. ¿O acaso se te habría ocurrido escribir una letra como la de Esta noche (esta puta noche)? Una vez más vuelvo al mundo del Deseo de mano de Toro, Josi, Txampi, Raúl, Mikel, Aiora y Francis... Todos los días dicen que sale el sol, yo hoy no lo he visto.
Ahora mismo tengo que contentarme con 25 canciones para no hundirme y echarte de menos. Hay kilómetros de distancia entre tú y yo y un muro infranqueable de motivos por los que no poder besarte. No puedo partir mis lanzas si no me dejas. Mi casa está infestada de personas por las fiestas y sigo sintiéndome solo. Sin ti a mi lado es todo agobiante. La sensación contraria tendrás tú, arropada por el frío y la humedad. Yo estoy comido por el calor de mis cuatro paredes, una ventana al cielo y los 5 grados bajo cero de la calle. De buena gana cogería el coche y me perdería en tu busca. Me daría igual no dormir durante tres noches si fuera necesario, con tal de que al llegar a tu vera pudiera dormir una eternidad a tu lado, meciéndome en tu pelo. Agarrado a tus hombros, respirando única y exclusivamente tu olor, mientras el mar me trae historias del continente perdido, lugar al que fueron muchos de los nuestros a buscar fortuna. Dime, ¿te atreverías a acompañarme? Yo diría que no, pero me gusta pensar que sí.
"A todos nos gustaría que lo bueno durara para siempre, pero luego dura lo que tiene que durar. Normalmente, más de lo debido". Cuánta razón tienes, Francis.
Y yo sólo puedo decirte que te quiero. Un sueño imposible y, quizás, tan sólo una lágrima por ese amor.
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