25 diciembre 2005

FELICES NAVIDADES A TODOS

¡Feliz Navidad a todos! Aunque no seáis creyentes, y a la mayoría de vosotros estas fiestas os la suden (todos somos muy rojos, sí, pero luego sois los primeros que vais de cotillón, os tajáis en nochevieja, intentáis ligar, bebéis champagne-cava catalán sin boicot-cava extremeño con boicot, cantáis villancicos, recibís y hacéis regalos y, en el fondo, en el fondo, desearíais que los Reyes no fueran los padres, para que os trajeran más cosas aunque no hubiéseis sido buenos), quiero felicitaros a todos.
Ayer mientras la casa de mi abuela se iba despejando de gente (nuestras reuniones navideñas parecen la escena de la boda de la hija de Don Vito Corleone) y los más capullos nos atrevíamos a salir a la calle con la que estaba cayendo para ir a misa del Gallo (mis primos "pasan" con la gripe aviar), me dio por pensar en lo "estúpidas" que resultan todas nuestras celebraciones.
Quiero decir, a mí me da lo mismo la Navidad o lo que sea. A todos nos gusta despreocuparnos un poco y convertirnos en seres banales aunque sea por quince días (que ya lo sé, que los niños se siguen muriendo de hambre en África, pero que sepas que a menos de doscientos metros de tu casa hay un niño abandonado por su madre en un contenedor y tú tampoco haces nada contra eso, así que no me eches la culpa). Sin embargo, no es que se haya perdido todo el encanto religioso de estas fechas (no, no me ha poseído Ratzinger), es que simplemente hemos convertido antiguas celebraciones paganas en fiestas religiosas. Sinceramente, dudo mucho que Cristo naciera en pleno diciembre si tomamos como bueno el relato bíblico en el que se dice que había pastores (la Biblia no tiene razón pero para algunas cosas digo yo que tampoco mentirá como El Mundo o El País). Es decir, si había pastores, Cristo nació o en primavera o en verano, pero no en invierno, porque ahora las ovejas están en los apriscos pasando el invierno, no pastando al raso en las noches invernales del casi desierto de Judea. Dicho esto, no nos queda más que tomar como bueno el hecho de que nos cargamos una antigua celebración pagana del solsticio de invierno enclavada en el 21 de diciembre (u otros días, no controlo muy bien cómo va esto de los solsticios y demás), y la pasamos a una celebración religiosa que, oh casualidad, coincide con el 24 de diciembre, apenas unos días después. En el fondo, luego no me extraña que terminemos convirtiendo cualquier tipo de celebración religiosa en algo superficial. Simplemente, y tomando el sentido más amplio del término, "paganizamos" la Navidad. Justicia poética que dirían algunos.
En fin chavales, que espero que estéis pasando unas felices fiestas en casita. Yo, por desgracia, me encuentro encerrado en un piso con seis personas más, de las cuales cuatro son mujeres que se pasan el día chillando-berreando (mi madre echándonos la bronca por no hacer las cosas como quiere ella, mi hermana porque mis sobrinas no segregan Valium las 24 horas del día y se portan como dos niñas pequeñas, y mis sobrinas porque el resto de los mortales nos segregamos cocaína las 24 horas del día y no podemos ni seguir su ritmo ni soportar el que se metan en la cama a las 12 de la noche los días que tienen sueño, y se levanten a las 7 los días que no quieren madrugar). Unido a mi padre, convertido en un tumor que le ha salido al sofá, y mi cuñado que bastante tiene con currar todos los días 12 y más horas y apenas ver a sus hijas, no sé cómo mi madre se extraña de que me pase el día en la buhardilla de mi casa, lugar al que me he exiliado forzosamente tras haberse apropiado mi sobrina mayor de mi habitación, y haberme mandado a un lugar en el que no existe una puerta que me aísle de las broncas de mi hermana a mi sobrina las 24 horas del día, o de los lloros a las 6 de la mañana porque ya no quieren dormir más. Eso, unido a que me trago todas las conversaciones que tienen lugar estos días en mi casa, aunque no me interesen. Por no poder, no puedo ni poner música porque resulta que el heavy les stressa (a mí vosotros no, no te jode). Conclusión, me duele la cabeza y me paso el día pegado a la Playstation para poder evadirme del mundo, porque para eso el ruido no me molesta. Ya, ni puedo leer.
Pasad unas buenas navidades, yo no puedo; pero sigo con la misma ilusión esperando el 6 de enero como todos los años.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡El boicot de los españoles (nacionalismo español) contra los catalanes es la mayor victoria de los catalanes!

Analizemos...

Se dice que la demanda de cava vallisoletano se duplica por el boicot al cava catalán, todo un éxito español frente al enemigo catalán.
Desde noviembre, esta empresa ha vendido más de 4.000 botellas de vino espumoso, cuando años anteriores las ventas no superaban las 2.000.

Las Navidades del 2004, el boicot madrileño al cava hizo que Inglaterra comprara un 19% más de cava catalán. Y ojo, hablamos de 20 millones de botellas de consumo total.
En el 2005, Japón compró un 50% más de cava catalán, claro está que gracias a la publicidad del boicot nacionalista español.
Alemania tiene un consumo anual de 50.000.000 (50 millones...) de botellas de cava catalán.

Con Aznar de presidente, los republicanos catalanes (ERC) pasaron del 5% al 16% de votos catalanes en el Congreso.

Con el boicot de los españoles a los productos catalanes del 2005, con el boicot español al cava catalán del 2004, con tanto español atiando el odio con tintes de intoleancia y colores de racismo hacia los catalanes, cada día van siendo más los catalanes que sienten lejos a España, más los catalanes expulsados de España, más los catalanes a los que se les justifica y empuja hacia el independentismo...

Por cierto, muy buena esta publicidad gratuita del cava catalán a nivel mundial...