La hipnosis debería estar recogida en la Constitución.
El Gobierno, los poderes públicos o su puta madre deberían tener la decencia de permitir que durante épocas del año que decidamos, nos dejaran aparcar el cerebro, no ser conscientes de que vivimos, de que actuamos.
Yo quiero ser un autómata. No quiero tener consciencia hasta octubre. No quiero saber que hago las cosas. Quiero pararme, una parada programada hasta dentro de 51 días.
51 días.
51 días largos como un siglo, cargados de tedio, de horror, de dolor.
51 días de infierno. 1224 horas. 73440 minutos. 73440 vueltas del segundero al reloj. Girar sobre su centro. Girar. Dar vueltas y vueltas. Una vuelta. Otra. Otra. Otra. Otra. Pero esas vueltas son siempre, demasiado, lentas. 4406400 segundos. Más de cuatro millones de martillazos en la sien.
Respiraciones. Respiraciones. Creo que era Blas de Otero, o Celaya, no me acuerdo quien decía aquello de: "como el aire que exhalamos 20 veces por minuto".
La consciencia se pierde por la falta de oxígeno en el cerebro. Dejar de respirar. Falta de oxígeno, falta de consciencia, falta de funciones vitales.
Bajaré el ritmo de mis respiraciones. Perderé la consciencia...
Hasta octubre. Al menos.
Hipnotizado
10 agosto 2006
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