Vale, bien, yo quería ser como el escaramujo. Que yo vivo de preguntar, porque saber no puede ser lujo. Pero no este tipo de preguntas.
De todas maneras, cada vez que tengo que enfrentarme a esto, a esta rutina que odio, a este sinsentido en las calles... Cada vez que siento que no voy a poder, pienso en ti. Cada vez que no me apetece algo, pienso en ti. Si me pongo nervioso, pienso en ti. Si no veo el final, pienso en ti.
Y entonces todo se desdibuja, todo se deshace, pero todo lo malo. Y aparece lo bueno. Y aparecen tus ojos y aparecen tus labios. Y aparece tu cuerpo. Y aparece tu voz y me pregunta qué tal llevo todo. Y entonces me enfrento al mundo, y entonces no me importa ser de la rosa y de la mar, no me importa ser el escaramujo.
Flor o reflujo, lo mismo da. Yo me conformo con tenerte a ti, y con tener memoria.
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