Momentos en la vida en que se toman decisiones.
Caminos que parecen infranqueables y dificultades que terminan superándose.
Porque sé que es el Sol quien guía mis pasos. Sé que las estrellas por la noche marcan el rumbo correcto. Sé que esta vez la felicidad es el remitente de todos los envíos que faltan por llegar.
Una noche contigo me dará las soluciones y las respuestas que busco desde tan largo tiempo atrás.
Una y mil veces te diré que puede que haya obstáculos por delante. Miles de precipicios sin puente por saltar. Sin embargo, sé que a tu lado el camino es mucho más suave.
Sé que siempre, aun transportando enseres de otras épocas el tiempo es mucho más liviano. Por eso me faltan las horas. Y quiero quemarlas al abrigo del otoño en Madrid. Sigo esperando por oír caer las gotas de lluvia. Sigo esperando oir el sonido del repiqueteo de las gotas contra el cristal las mañanas de un domingo cualquiera de noviembre.
Hay cosas en la vida que no se pierden nunca: Una es la fe. La otra eres tú.
Caminos que parecen infranqueables y dificultades que terminan superándose.
Porque sé que es el Sol quien guía mis pasos. Sé que las estrellas por la noche marcan el rumbo correcto. Sé que esta vez la felicidad es el remitente de todos los envíos que faltan por llegar.
Una noche contigo me dará las soluciones y las respuestas que busco desde tan largo tiempo atrás.
Una y mil veces te diré que puede que haya obstáculos por delante. Miles de precipicios sin puente por saltar. Sin embargo, sé que a tu lado el camino es mucho más suave.
Sé que siempre, aun transportando enseres de otras épocas el tiempo es mucho más liviano. Por eso me faltan las horas. Y quiero quemarlas al abrigo del otoño en Madrid. Sigo esperando por oír caer las gotas de lluvia. Sigo esperando oir el sonido del repiqueteo de las gotas contra el cristal las mañanas de un domingo cualquiera de noviembre.
Hay cosas en la vida que no se pierden nunca: Una es la fe. La otra eres tú.
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