30 mayo 2007

En mi cama, a pesar de todo, hay un hueco para ti

Son las dos y cuarto. Te creía perdida, he vuelto a encontrarte.
Hay miles de murciélagos que aletean a estas horas buscando comida y yo, me alegro de poder volver a verlos sobre mi ventana. He vuelto a la oscuridad, a mi reino de sombras y silencios, de motores de coche que vuelven de algún lugar ocultando algo que no quieren que se sepa...
Mi reino no será nunca la luz. La luz me hiere y me duele, arranca trozos de piel y provoca llagas en mi interior. Es la oscuridad la que me da la vida.
¿Recuerdas? Soy el caos, y no puedes mezclarte con ello. Al menos, eso creíamos.
Probaste el sabor de la sangre y te perdiste para siempre en un universo demasiado grande para cambiarlo, pero demasiado pequeño a su vez como para no dejar impronta.
Esa impronta es eterna, y nunca dejaremos que se borre.
Soy el caos, ¿recuerdas?
Tú me has dado el orden. Y seguirás dándomelo.
Aunque, a veces, no te deje dormir conmigo.

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