24 abril 2006

Qué malo es ser desconocido. Sobre todo cuando eres un genio.

SENTIR
Diluir en viento y sombra un rio
Y beber de las huellas de este ayer,
Márchate no abras más heridas,
Sombra y luz en tu piel.
Y sentir que aún respiras,
Y sentir la piel ante un cielo gris,
Abatir de olas heridas que al final..., siempre vuelven.
Y sentir que aún respiras,
Y sentir la piel ante un cielo gris,
Abatir de olas heridas que en el mar...
Nunca duermen.

Ver si hay barro en tu camino
Y acabar con las Torres de Babel,
Dame fe...Rechazas a quien no te olvida,
Alma y sed en tu voz.
(Siddharta - Sentir)
Por suerte, o por desgracia, en los últimos meses me está tocando escuchar mucho heavy metal en español. Todos los que disfrutamos con los rasgueos de una guitarra eléctrica distorsionada echamos demasiadas veces la vista atrás hacia una década -los 80-, que por lo que cuentan y se oye en discos, debió de ser bastante buena en lo que a música se refiere. Por desgracia, y según mi humilde opinión, llevamos 20 años sin renovarnos en este país y salvo honrosas excepciones, como es el caso de Siddharta, el panorama es bastante gris, tedioso y coñazo.
Unos perfectos conocidos que vienen de Málaga, que tienen dos discos en la calle y a quien nadie conoce por desgracia, pues a una música bastante buena se unen unas letras que más de uno en el rock de este país quisiera poder escribir (sí muchachos, estamos hasta las narices de hijos, hermanos, nietos y biznietos de Extremoduro, lo sentimos...).
Y yo llevo un día enterito escuchando música. Una canción y otra y otra, porque para el caso... Al fin y al cabo la melodía es lo único que me queda.
Ah, se me olvidaba. ¡Chicos, que ha llegado la primavera! ¿Alguien se lee La Náusea conmigo? Lo digo para animar estados de ánimo...

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