17 marzo 2008

De los sabios famosos

No me apetecía comentar nada, sólo transcribir uno de los capítulos más grandiosos de Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche. He encontrado la traducción por Internet, así que no garantizo que sea cien por cien correcta, aunque le echaré un ojo y veré qué puedo apañar.

De los sabios famosos

Al pueblo habéis servido, y a la superstición del pueblo, todos vosotros, sabios famosos! - ¡y no a la verdad! Y precisamente por esto se os tributaba veneración.

Y también por esto se soportaba vuestra incredulidad, ya que ésta era un ardid y un camino indirecto para llegar al pueblo. Así deja el señor plena libertad a sus esclavos y se divierte además con la petulancia de éstos.

Mas quien al pueblo le resulta odioso, como se lo resulta un lobo a los perros: ése es el espíritu libre, el enemigo de las cadenas, el que no adora, el que habita en los bosques.

Arrojarlo de su cobijo - eso es lo que ha significado siempre para el pueblo el «sentido de lo justo»: contra él continúa azuzando a sus perros de más afilados dientes.

«Pues la verdad está aquí: ¡ya que aquí está el pueblo! ¡Ay, ay de los que buscan!» - así se viene diciendo desde siempre.

A vuestro pueblo queríais darle razón en su veneración: ¡a eso lo llamasteis «voluntad de verdad» vosotros, sabios famosos! Y vuestro corazón se decía siempre a sí mismo: «del pueblo he venido: de allí me ha venido también la voz de Dios».

Duros de cerviz y prudentes, como el asno, habéis sido siempre vosotros en cuanto abogados del pueblo.

Y más de un poderoso que quería marchar bien con el pueblo enganchó delante de sus corceles - un asnillo, un sabio famoso.

¡Y ahora yo quisiera, sabios famosos, que por fin arrojaseis totalmente de vosotros la piel de león!

¡La piel del animal de presa, de manchas multicolores, y las melenas del que investiga, busca, conquista!

¡Ay, para que yo aprendiera a creer en vuestra «veracidad» tendríais primero que hacer pedazos vuestra voluntad veneradora!

Veraz - así llamo yo a quien se marcha a desiertos sin dioses y ha hecho pedazos su corazón venerador.

En medio de la arena amarilla, y quemado por el sol, ciertamente mira a hurtadillas, sediento, hacia los oasis abundantes en fuentes, en donde seres vivos reposan bajo oscuros árboles.

Pero su sed no le persuade a hacerse igual a aquellos comodones: pues donde hay oasis, allí hay también imágenes de ídolos.

Hambrienta, violenta, solitaria, sin dios: así es como se quiere a sí misma la voluntad leonina.

Emancipada de la felicidad de los siervos, redimida de dioses y adoraciones, impávida y pavorosa, grande y solitaria: así es la voluntad del veraz.

En el desierto han habitado desde siempre los veraces, los espíritus libres, como señores del desierto; pero en las ciudades habitan los bien alimentados y famosos sabios, - los animales de tiro.

Siempre, en efecto, tiran ellos, como asnos, - ¡del carro del pueblo!

No es que yo me enfade por esto con ellos: mas para mí siguen siendo servidores, y uncidos, aunque brillen con arreos de oro.

Y a menudo han sido servidores buenos y dignos de alabanza. Pues así habla la virtud: «¡Si tienes que ser servidor, busca a aquel a quien más aprovechen tus servicios!

El espíritu y la virtud de tu señor deben crecer por el hecho de ser tú su servidor: ¡así creces tú mismo junto con el espíritu y con la virtud de aquél!»

Y en verdad, ¡vosotros sabios famosos, vosotros servidores del pueblo! Vosotros mismos habéis crecido junto con el espíritu y con la virtud del pueblo - ¡y el pueblo mediante vosotros! ¡En vuestro honor digo yo esto!

Mas pueblo seguís siendo vosotros para mí, incluso en vuestras virtudes, pueblo de ojos miopes, - ¡pueblo que no sabe qué es espíritu!

Espíritu es la vida que se saja a sí misma en vivo: con el propio tormento aumenta su propio saber - ¿sabíais ya esto?

Y la felicidad del espíritu es ésta: ser ungido y ser consagrado con lágrimas para víctima del sacrificio - ¿sabíais ya esto? Y la ceguera del ciego y su buscar y tantear deben seguir dando testimonio del poder del sol al que miró - ¿sabíais ya esto?

¡Y el hombre que conoce debe aprender a edificar con montañas! Es poco que el espíritu traslade montañas- ¿sabíais ya esto?

Vosotros conocéis sólo chispas del espíritu: ¡pero no veis el yunque que él es, ni la crueldad de su martillo!

¡En verdad, no conocéis el orgullo del espíritu! ¡Pero aún menos soportaríais la modestia del espíritu, si alguna vez ella quisiera hablar!

Y nunca todavía os ha sido lícito arrojar vuestro espíritu a una fosa de nieve; ¡no sois bastante ardientes para ello! Por esto tampoco conocéis los éxtasis de su frialdad.

Para mí vosotros os tomáis en todo demasiadas confianzas con el espíritu; y de la sabiduría hacéis con frecuencia un asilo y un hospital para malos poetas.

No sois águilas: por ello no habéis experimentado tampoco la felicidad que hay en el terror del espíritu. Y quien no es pájaro no debe hacer su nido sobre abismos.

Me resultáis tibios: pero fría es la corriente de todo conocimiento profundo. Gélidos son los pozos más íntimos del espíritu: un alivio para manos y trabajadores ardientes.

Respetables estáis ahí para mí, y tiesos, y con la espalda derecha, ¡vosotros, sabios famosos! - a vosotros no os empujan un viento y una voluntad poderosos.

¿No habéis visto jamás una vela caminar sobre el mar, redondeada e hinchada y temblorosa por el ímpetu del viento? Igual que la vela, temblorosa por el ímpetu del espíritu, camina mi sabiduría sobre el mar - ¡mi sabiduría salvaje!

Pero vosotros servidores del pueblo, vosotros sabios famosos, - ¡cómo podríais vosotros marchar junto a mí! -

5 comentarios:

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Estoy de acuerdo en que pueden ocurrir muchas cosas: no sólo que la mujer, queriendo abortar no pudiera hacerlo y eso llevara una su vida de pobreza para ella y para su hija. Incluso que abortara sin darle importancia, como quien se quita un tumor; o que abortara y tuviera ese hecho graves consecuencias psíquicas. Lo que pienso es que o llegamos aun acuerdo sobre temas "no negociables" entre los que está el derecho a la vida, independientemente de qué ocurra en el futuro que no está en nuestra mano controlar... o acabamos en la pendiente deslizante de la que es difícil salir. Nietzsche tenía un gran don para escribir, pero -en mi opinión- dijo junto a grandes verdades, peligrosas afirmaciones. Reconozco que lo de "no tienes por qué contestar" me ha animado hacerlo. Y también estoy seguro que si no lo haces no significa que te adhieres a lo que yo propongo. Un afectuoso saludo

Oscar Valero dijo...

Es verdad que los sabios que caminan como vendidos a los designios de la sociedad, de la opinión general, son aquellos que traicionan su verdadera búsqueda por la alimentación de su ego. Pero la pregunta que planteo es: ¿no pueden existir sabios cuya búsqueda coincida con el pueblo (con ello entiendo a los "no-sabios" necesariamente) y por ello sean "famosos"? Qué gran texto, tiene millones de cosas que plantearse, pero por hoy lo dejo así.
Un abrazo

PA dijo...

Creo que Nietzsche se imaginó a Zaratustra como a un pregonero iluminado por la sin razón del pueblo... Dice tantas grandes verdades como sumas estupideces, pero aun así, me parece una lectura entretenida y recomendable. Al hablar de los sabios prefiero decir lo que contaba el dandi de O. Wilde "sabio es el que sabe aprender y el que no lo es se dedica a enseñar".

Anónimo dijo...

mis alas?
dos pétalos podridos

mi razón?
copitas de vino agrio

mi vida?
vacío bien pensado

mi cuerpo?
un tajo en la silla

mi vaivén?
un gong infatil

mi rostro?
un cero disimulado

mis ojos?
ah! trozos de infinito

Pedro dijo...

Sabio es quien sabe de los demás y a pesar de ello sabe ser.