Sin héroes debería ser el mundo. Los héroes entorpecen nuestra vida con sus hazañas. Los héroes son humanos, cometen errores y, por saber ocultarlos correctamente se convierten en semidioses.
El héroe es rastero, es oscuro, es humano. El héroe llora en la cama abrazado a su almohada y pasa frío; el frío de la fama, del reconocimiento.
El héroe odia su vida y desearía volver a ser humano. Pero no puede, porque jamás ha dejado de serlo. El héroe debe morir, como murió Dios, ahogado en los lamentos de sus propias criaturas, ahogado por el amor que otros profesan hacia él.
Los héroes también tienen resaca, también vomitan, también sufren -más a menudo que nosotros.
El héroe debe morir. El mundo, sin héroes.
25 noviembre 2005
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3 comentarios:
Proudhon, qué lustre adquiere tu apellido expósito visto así, tan a la luz del blog. Un saludo...Parece que los chamineros tienen varias bitácoras circulando.
Ahora, aprovecho para darte una receta brutal: metes una berenjena en el micro y la asas bien; haces un sofrito con cuatro tomates y una cebolla bien troceados. Pelas la berenjena y la machacas bien; la añades al resto de la sartén, junto con un poco de sal y pimentón. Lo dejas hacerse y a comer. Acompáñese de pan y yogur natural. Cocina asiática que sabe uno.
Por cierto, ante una receta tan heroica, ¿cómo puedes querer que los héroes mueran? Un abrazo.
¡Agúndez, viejo perro! ¿Dónde coño andas? Se te echa mucho de menos por estos lares. Se imponen unas cañas con urgencia.
Me quedo con la frase "los héroes también vomitan". Realmente, Proudhom, creo que lo voy (vamos) a disfrutar.
Encantado de poder pasar por aquí a saludar a tan buena gente y dar la bienvenida a la bitacoesfera al bueno de nuestro Proudhi!!
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